Bernat Sanromà
Área Comunicación
09 de Septiembre de 2016

El fenómeno Pokémon Go! ha sorprendido a muchos sectores de la sociedad. Más allá de las anécdotas que todos hemos leído o escuchado sobre cosas increíbles que han pasado alrededor del juego, una gran parte de nuestro entorno todavía no comprende ni las razones de la locura ni el alcance del fenómeno. Entiendo que las madres de todos nosotros no compartan la euforia por la aplicación, pero el mundo del marketing debería estar muy atento no sólo a cómo ha sucedido, sino también a cómo va a evolucionar a corto plazo.

Más allá de la mecánica del juego, y de la cantidad de gimnasios que hayas visitado para conseguir que tus Pokémons sean más competitivos, hay una serie de reflexiones que creo interesantes, desde un punto de vista puramente técnico o profesional.

 

#1 La gente se mueve. Ésta es la noticia

Por mucho que cueste creerlo, es posible mover cantidades ingentes de personas si hay una idea que realmente enganche. Ésta es la gran noticia. Y digo mover en el sentido literal de la palabra. Hay que entender que a la gente le gusta participar de acciones colectivas, pero hay que acertar. En este caso, el gran freno inicial era el pensamiento"¿Voy a parecer un memo cazando Pokémons por la calle?" Obviamente millones de personas han pisoteado esta pregunta hasta dejarla irreconocible.

#2 La gente adopta tecnología nueva de forma hiper-rápida. Ésta es la oportunidad

La realidad aumentada necesitaba una acción como esta para explotar. De un dia para otro, millones de personas han adoptado esta nueva tecnología y han aprendido a utilizarla, sin ningún manual, sin ningún tutorial. Ya está. Otra cosa más que forma parte de nuestras vidas. Todavía hay muchas tecnologías pot explotar, y ahí está la gran oportunidad. Impresión 3D, realidad virtual, tecnología kinética, vídeos 360 internet de las cosas, .... Todo está ahí, latente. Esperando una gran idea que, de repente, haga que la humanidad adopte una nueva tecnología como algo tan cotidiano como el ordenador. Si esto pasa gracias a una marca o un producto, éste pasa el siguiente nivel.

#3 Si hay vínculo emocional, hay respuesta

La gente (ya habréis notado que no hablo de consumidores, de targets o de usuarios) se engancha a cosas que tocan la fibra. A cosas que forman parte de sus vidas. Las marcas deben entender cuál es el hilo del que tienen que tirar para generar una reacción positiva hacia ellas. Y casi nunca tiene que ver con la propia marca.

#4 La vida es un juego

Hay que entender ya que todo se puede convertir en un juego. Y, de hecho, cuando esto pasa, los resultados son mejores que con estructuras de pensamiento ya conocidas. Desde la preparación de una receta, hasta un cambio de pañales, pasando por montar un mueble de IKEA o aprender a conducir. Jugar. A eso hemos venido. 

#5 Compartir es la experiencia en sí misma

Estamos en manos de una generación que ya ha superado los complejos de la confidencialidad de los datos, de la privacidad de la información. De hecho, cada vez hay más formas de difundir quién eres y qué es lo que haces. Cuando lo social se consigue combinar con el juego, con lo que está de moda y con lo que está por explorar, no hay más opción que empezar a caminar por las calles buscando bichos que no existen.

#6 Si se hacen bien las cosas, no hay límites

Me encanta la época en la que vivimos. Pasan cosas inesperadas, y todas provienen de departamentos de marketing, de agencias de publicidad, de estudios de diseño,... Las buenas ideas nunca han tenido límites, pero ahora, además, los límites de la tecnología son imperceptibles y los límites del espacio y el tiempo literalmente han desaparecido. Es un gran momento para pensar a lo grande, aunque nuestro cliente sea pequeño.