Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
20 de Junio de 2017

Coincidiendo con el Primavera Sound y el Sonar, Barcelona parece haber apostado por la música en su programación de exposiciones. Estos días podemos ver las portadas de discos de Warhol y la mega expo de David Bowie y ahora llegan Björk y Brian Eno con instalaciones  audiovisuales. 

“Björk Digital” propone en el CCCB y desde el 14 junio al 24 septiembre un viaje emocional y personal por la música y el universo creativo de la icónica artista islandesa. Es la única oportunidad de visitar en España un entorno inmersivo de realidad virtual creado por la misma Björk con la colaboración de los mejores visuales del momento. Inspirada en la discografía de Björk y especialmente en su último álbum Vulnicura, la experiencia combina performance, cine, instalación, vídeo e interacción e incluye piezas audiovisuales con la última tecnología de realidad virtual.

El proyecto ha sido creado por Björk en colaboración con creadores visuales como Michel Gondry, Spike Jonze, Alexander McQueen, Nick Knight, Stéphane Sednaoui, o los más recientes Jesse Kanda, Andrew Thomas Huang, Warren du Prees o Nick Thornton Jones, entre otros.

Por otro lado, en el centro Arts Santa Mònica, y del 13 de junio al 1 de octubre se expone “Lightforms / Soundforms” de Brian Eno. Eno es un genio de la música de las últimas tres décadas. Es la exposición más completa realizada hasta el momento en todo el mundo sobre el trabajo de Brian Eno como artista. Para esta ocasión, el artista ha creado la pieza New Space Music, una instalación musical concebida específicamente para ser vista y escuchada en el claustro Max Cahner de Arts Santa Mònica.

La muestra incluye, además, su instalación icónica 77 Million Paintings, que ocupará la segunda planta del centro y que es una gran instalación audiovisual generativa. Esto quiere decir que las imágenes y los sonidos que la componen evolucionan de forma indefinida, conforme a una serie de normas que presentan una cierta dimensión estadística (de modo que los resultados no pueden ser plenamente previstos por el artista) y que, dada la gran cantidad de combinaciones entre las formas, los colores y los sonidos resultantes, se renueva constantemente. En realidad, cada combinación de luz y sonido tardaría millones de años a repetirse. Según los cálculos de Eno, la pieza es capaz de producir alrededor de 77 millones de imágenes diferentes (de ahí el título de la pieza).