Jordi Blasi
Área de Producto
02 de Febrero de 2017

Cuando hace unos años Apple presentó su nuevo best-line: “Designed by Apple in California”, rompía una larga tradición en señalar el origen de la fabricación mediante la inserción Made in. Made in Germany, Made in Taiwan o Made in Japan, se habían afianzado en pequeñas marcas reconocibles por los estándares de fabricación de sus países, no sólo en lo que conllevaba el proceso de fabricación sino también el diseño, conceptualización y desarrollo de los productos allí fabricados.

Pero la continua deslocalización industrial y el fuerte empoderamiento de China en todo lo relativo a la fabricación, obligaba a Apple a resituar la percepción del consumidor informando sobre el origen del diseño de sus productos (California) por encima del lugar donde se fabrican (China). Una apuesta de marketing -casi vital- que, sin embargo, sigue sin afrontar el grave problema de desertización industrial de algunas antiguas economías industriales.