Esther Rico
Área de Espacios
29 de Marzo de 2017

Si aceptamos que el 33% de nuestro salario lo gastaremos en nuestro alquiler y consumos energéticos propios de la vivienda, ¿sería posible diseñar hogares que produzcan energía limpia, alimentos frescos y agua?

El estudio danés Effekt ya está trabajando en ello. El proyecto RegenVillage aplica la tecnología para crear una comunidad en Almere a media hora en tren de Amsterdam, capaz de autoproveerse a nivel energético y alimenticio. Su objetivo es utilizar los cultivos hidropónicos reduciendo así la superficie necesaria y utilizarla para unidades familiares que van desde los 80m2 de vivienda más 20 m2 de invernadero, hasta 140 m2 de vivienda, 50 m2 de terraza y 10 m2 de invernadero. Se reciclará todo lo que se pueda. De los desechos orgánicos domésticos prevén extraer biogás. El resto se convertirá en compost orgánico que alimentará las moscas, que a su vez seguirán la cadena alimentaria para los peces de la piscifactoría. Los deshechos de los peces se utilizarán como abono para las plantas y así sucesivamente.

Veinticinco hogares distribuidos en forma circular, en el centro las unidades de producción de alimentos: cultivos hidropónicos, granja, piscifactoría y los espacios sociales; las viviendas están rodeadas por una cubierta cristal, para aumentar los jardines invernadero y  8 plazas se habilitan como espacio para cargar los coches eléctricos, que además funcionan como punto de entrega y recogida. Una apuesta por la biodiversidad y la permacultura, al liberar espacio o mejor aún no quitárselo a la naturaleza y  reducir la huella de carbono.