Bernat Sanromà
Área Comunicación
14 de Febrero de 2017

Las marcas deberán anticiparse al consumidor si quieren aprovechar las grandes oportunidades para conectar con ellos a través de este nuevo medio.

Una de las tecnologías que están llamadas a revolucionar más aspectos de nuestras vidas es la impresión 3D. Hoy en día ya es una realidad en muchos sectores, pero está costando más de lo previsto su irrupción de forma masiva en los hogares.

Las marcas comerciales, las de gran consumo, van a poder disfrutar de un montón de oportunidades para conectar con sus consumidores a través de esta nueva forma de imprimir. Pero deberán anticiparse al consumidor, porque si no, muy probablemente será éste último el encargado de dejar patas arriba más de un sector económico.

Sobre todo porque el consumidor empezará a hacerse preguntas: ¿Cuál será el valor que le van a dar los consumidores a los productos físicos cuando se podrán descargar un archivo totalmente gratis e imprimirlos tantas veces como quieran?

El mundo de la impresión 3D y las marcas pueden hacerse un favor mútuo. Por una parte, a la impresión 3D le falta una “big thing” que haga despertar el mercado. Algo que una marca proponga al consumidor que sea tan brillante que haga que entrar de lleno en este nuevo mundo valga mucho la pena.

Por otro lado, el mundo de las marcas puede encontrar en las impresoras 3D un nuevo medio para comunicarse con sus consumidores. A través de planes de subscripción o de contenidos exclusivos, el usuario podrá acceder a una experiencia mucho más cualitativa y personalizada con las marca, y todo a través de diseños, piezas, modelos o productos exclusivos que podrá imprimirse tranquilamente en su casa.

Cuesta imaginarlo hoy, pero me veo un Mr. Potato con más complementos que la mismísima Barbie, accesorios de todo tipo para integrar nuestra GoPro donde sea, o, por decir algo, drones de mil formas diferentes que podremos también imprimirnos casi al completo en casa.

Sea como sea, las marcas que empiecen a proponer cosas en este ámbito van a ser las que rompan el hielo definitivamente.

La velocidad a la que los usuarios adoptan nuevas tecnologías asusta. Pero las posibilidades que nos ofrecerá la impresión 3D doméstica todavía más.