Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
25 de Julio de 2017

Siempre se nos ha dicho que Internet es quizás el último territorio de libertad. En muchos países no es así por cuestiones políticas y en occidente muchas empresas luchan para que esa libertad este limitada. Lo que es evidente es que para acceder a ese espacio digital hay que tener un punto de conexión. La ONU declaro en 2011 el acceso a internet como uno de los derechos humanos por ser “una herramienta imprescindible para la libertad de expresión”.

 Pues bien, en muchas zonas del planeta, algunas muy cercanas a nuestras modernas ciudades, hay población sin acceso a internet. No por cuestiones políticas si no simplemente por rentabilidad empresarial. Los grandes grupos de telefonía no instalan redes de acceso a poblaciones pequeñas, de difícil acceso, porque la cantidad de usuarios no es suficiente para que sea negocio. Así que ni ADSL, ni mucho menos fibra óptica llegan hasta allí. 

 Esta situación, como vemos, es una vulneración de los derechos del hombre. Una posible alternativa  son las redes de internet por ondas de radio. El sistema llamado Wimax. WiMAX es una de las tecnologías más comunes entras las denominadas de internet rural. Desde el principio se concibió para conexiones inalámbricas a larga distancia, por lo que es adecuada cuando no nos llega la línea telefónica tradicional. Hay que instalar una pequeña antena en casa que se comunica con otra del operador mediante ondas. Tu antena y la de operador pueden estar separadas hasta 30 kilómetros, pero es importante que no haya nada en medio que obstaculice el paso de las ondas (un monte o un edificio, por ejemplo). Así en muchos lugares se ha instalado una red de repetidores que como los de la radio convencional hacen de espejo al emisor, en este caso, un proveedor de internet que emite la señal, hasta los receptores, es decir los rúters caseros. En Catalunya la red Guifi.net nació como solución para el mundo rural pero con un sistema de cooperativa se ha establecido como una alternativa también en centros urbanos.

El diseño puede hacer mucho no solo en el contenido de internet, sino también en mejorar el acceso a este. Los sistemas de acceso están pensados para técnicos. Traducir esa tecnología para usuarios sin conocimientos y crear unas buenas instrucciones de montaje y uso, que sean accesibles para los no expertos, puede ser una buena aportación.