Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
17 de Enero de 2017

Según diversos analistas, el  2017 será el año en el que definitivamente los objetos empiecen a comunicarse con nosotros, unos con otros

y a tomar decisiones.

Ya en este 2016, se calcula el mercado del internet de las cosas habrá generado 157 mil millones de dólares, cifra que en 2021 aumentará hasta los 661 mil millones de dólares.

¿Pero qué es exactamente eso del Internet de la cosas? Es un concepto que nació en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) por parte del investigador Kevin Ashton.

Se trata una revolución en las relaciones entre los objetos y las personas, incluso entre los objetos directamente, que se conectaran entre ellos y con la Red y ofrecerán datos en tiempo real. O dicho de otro modo, la digitalización del mundo físico. Algo asó como que tu nevera le contará a tu Smartphone que te recuerde que no quedan yogures. 

O que la calefacción se activará cuando detecte que vas en dirección a casa. O que las bombillas del salón avisen a tu libro digital que están consumiendo por encima de la media. De hecho, esta tecnología ya se está usando desde hace tiempo en el mobiliario urbano: semáforos, farolas, señalética, paradas de bus, conectados con la central en tiempo real y con vehículos en movimiento,  son sólo algunos ejemplos.

Para este 2016 se calcula que alcanzaremos la cifra de 6.400 millones de dispositivos conectados a Internet; una cantidad casi irrisoria si la comparamos con las estimaciones que maneja para 2020: más de 26.000 millones de objetos conectados. Las posibilidades son infinitas, pero también sus peligros. 

Esta conectivididad de nuestro entorno  traerá nuevos retos para los diseñadores, por un lado, el derecho a la privacidad de nuestros datos domésticos y por otro, la ciberseguridad, ya que hasta la fecha los dispositivos conectados con internet de las cosas han demostrado ser vulnerables a los ataques.

Hay todo un campo de trabajo en ese entorno, más si tenemos en cuenta que la previsión es que en el año 2018 ya habrá en el mundo más dispositivos conectados que teléfonos móviles inteligentes.