Esther Rico
Área de Espacios
10 de Enero de 2017

Desde una ubicación privilegiada,  a más de 100 metros del suelo, encontramos a Marea Alta. La Torre Colón, el primer rascacielos  de la década de los 70 en Barcelona, proyectado por el despacho de Ribas&Ribas Arquitectos en colaboración con Anglada y Gelabert. Esta torre de hormigón, que cumplían con el programa municipal, esta suavizada por las formas de las escaleras de caracol, previstas para la salida de emergencia y por la rotación del cuerpo final. En esta última parte se encuentra el restaurante abierto recientemente, cuyos interiores austeros bien puede haberse inspirado en los del edificio.

1100 metros cuadrados distribuidos entre las tres últimas plantas: en la 25, la cocina que da servicio al restaurante (planta 24) y finger food bar (en la 23). Su apariencia exterior, un cuerpo trapezoidal que parece superpuesto a la torre, es el mejor rótulo que podrían tener. De planta hexagonal, el interiorismo se centra en realzar las vistas y el gran producto que se sirve a mesa. Bajo mi parecer la labor del diseño en los espacios de restauración es apoyar la esencia del proyecto, el disfrutar de la comida.

Inspirado en el sobrio interior de un barco, en el que se deja a la vista el sistema antincendios, realzándolo al pintarlo en rojo, color también presente en la elección de la vajilla. Predomina el blanco, roto por el amarillo del vestuario del personal que atiende en sala; recuerda los atuendos usados por los marineros en la pesca en alta mar. El azul, asociado al mar por excelencia, aplicado a las tapicerías. Quizás la elección del suelo en madera, tratada cómo la de la cubierta de un barco, es el elemento que aporta mayor calidez; en claro contraste, las líneas puras del mobiliario tubular, la mínima expresión.

Un proyecto de alturas, en el que la tramitación de los permisos requirieron más de tres años, las obras casi uno y con una inversión alrededor 4 millones de euros, que han permitido el cambio de uso de oficinas a restauración. Y un reto, que la gente una vez sentada, siga disfrutando esas vistas 360 a la montaña, mar y de la excelente cocina de Enrique Valentí. Un proyecto firmado y realizado por Reyes Ventós y Cecilia Moretti.