Jordi Blasi
Diseñador Industrial
05 de Julio de 2017

En Milán, cerca de la Triennale, la familia de Achille Castiglioni conserva todavía intacto el estudio y taller de quien fue ungrandísimo entusiasta del mundo de los objetos. El taller, que compartió con su hermano Pier Giacomo, con quien desarrolló muchos
de sus proyectos, ha sido convertido en Fundación y es un lugar de visita imprescindible.

Centenares de objetos fueron invadiendo hasta el último rincón de su estudio. Objetos cotidianos, casi siempre funcionales, procedentes de la industria o de la artesanía y casi siempre
anónimos, le sirvieron como alimento creativo para el diseño de nuevos productos.

Los proyectos de Achille Castiglioni parten de la antropología como método proyectual; del análisis y estudio del poso cultural legado por la propia actividad humana. Objetos que forman parte de nuestro entorno más inmediato se convierten en fuente de inspiración para el diseño de nuevos objetos.

Objetos como la Sella de 1957, un taburete elaborado a partir de un sillín de bicicleta que evoca con su color rosado al característico maillot del Giro de Italia. O Mezzadro, también de 1957, un sencillo taburete elaborado a partir del rústico asiento de un tractor. Ambos productos fueron editados por Zanotta a partir de 1983. La lámpara Toio, de 1962, fabricada a partir del foco de un automóvil importado de los Estados Unidos y que forma parte de la colección permanente del MoMA, la Lampadina, de 1972, editada por Flos, con su característico cable enrollado en una base inspirada en la bobina de un film o el sombrero Borsalino, de 1980, inspirado en el molde de un pastel, son algunos ejemplos de ideas que nacieron de la observación y análisis de otros objetos ya existentes y son excelentes ejemplos de un particular método proyectual que tras Castiglioni, siguieron muchos otros diseñadores.