Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
12 de Septiembre de 2017

Dejadme que lo explique en primera persona porque la he vivido desde sus inicios. La Festa del Grafisme es un encuentro de diseñadores gráficos, ilustradores, tipógrafos, etc. Se celebra en Portbou uno de los pueblos más extraños de Catalunya, el ultimo antes de la frontera con Francia por la línea de la costa. Un lugar donde la estación, antes aduana, es más grande que el propio municipio y donde viejos contrabandistas se reúnen en los bares, cuando sopla la tramontana y donde Walter Benjamin murió perseguido por el fascismo.

Lo que diferencia este encuentro de otros, es la voluntad expresa de mantenerlo en un estado informal. Los horarios son relativos, el postureo brilla por su ausencia y a pesar de que he visto allí charlas y exposiciones muy interesantes, el valor que me llevo de cada edición es la experiencia misma. Sus organizadores con Jaume Pujagut al frente y en diferentes momentos Xavier Alamany, David Casacuberta, Raul Goñi, Manel Gràvalos, Rosa Llop, Luca Cappuccio, Juan Cardosa, Raul Goñi, Manel Gràvalos, Joan Pujagut i Arcangela Regis, consiguen aquello tan difícil que es organizar informalmente un evento que, sin embargo, funciona.

He tenido la suerte de participar varios años con alguna pequeña exposición o charla y siempre he disfrutado y aprendido mucho de todo lo que allí ocurre. Este año, la celebrar la década han decidido rizar el rizo y directamente no hay programa. Habrá sesiones con micro abierto para que entre todos podamos reflexionar sobre el diseño y sobre el propio evento. Y también el tradicional guateque y comidas en común.

La Festa se hace suya la conocida consiga de Bruce Mau en su manifiesto incompleto del crecimiento:

Pausas para el café, paseos en coche, descansos.

El crecimiento suele ocurrir fuera de los lugares donde lo intentamos, en los espacios intermedios, lo que el Dr. Seuss llama “la sala de espera”. Hans Ulrich Obrist, un comisario de exposiciones de París, en una ocasión organizó una conferencia de arte y ciencia con toda la infraestructura de una conferencia (las fiestas, encuentros, comidas, recepciones en el aeropuerto,…) pero sin conferencia. Parece ser que tuvo mucho éxito y fructificó en numerosas colaboraciones.

En fin será un festival de diseño diferente, en un lugar raro y con una gente excepcional. ¿Qué más se puede pedir?