Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
06 de Marzo de 2019

Ahora que termina el Mobile World Congress de Barcelona, saldrán múltiples artículos sobre sus novedades, desde la guerra por el 5G a los automóviles conectados al extremo, pasando por los nuevos modelos de smartphones. Pero todos estos dispositivos necesitan algo para funcionar: Energía. Podemos trabajar para crear redes abiertas, móviles más responsables con el medio ambiente o programas de código abierto, pero seguiremos en manos de las grandes corporaciones a la hora de obtener la energía que alimenta toda esa tecnología. Llevándolo al extremo, es como si hiciéramos un restaurante ecológico usando plutonio para cocinar.

 

 

Para que la ecuación de una apuesta digital social sea completa, deberíamos plantearnos el origen y la gestión de los recursos con que se obtiene la electricidad que consumimos. Precisamente esas nuevas herramientas de conectividad hacen posible alternativas interesantes. Veamos algunos ejemplos.

Con sede central en Girona, “Som Energia” es una cooperativa de consumo y producción de energía verde sin ánimo de lucro que nació en 2010 con el objetivo de cambiar el modelo energético hacia uno 100% renovable y democrático. Cuenta con 55.885 socios, tiene en vigor más de 91.800 contratos de suministro eléctrico en toda España (a un ritmo de unas 300 altas por semana) y genera unos 13,5 GWh anuales con sus instalaciones de energía renovable.

 

 

La cooperativa sin ánimo de lucro “Ecooo” lleva 14 años trabajando por una transición energética ciudadana desde los valores de la economía social y solidaria. En abril de 2017 lanzó, en un momento dramático para el sector, su Oleada Solar, primera compra colectiva en España para permitir abaratar los costes del autoconsumo fotovoltaico. Con financiación de Triodos Bank, incluyó la donación de una instalación fotovoltaica a una organización sin ánimo de lucro al completar la ronda, que consiguió su objetivo en 45 días tras sumar 100 viviendas. Ahora ya van por la tercera oleada.

 

 

La cooperativa sin ánimo de lucro “Goiener”, nacida en 2012 y centrada en País Vasco y Navarra, cuenta con una comercializadora que actualmente tiene 9.850 socios y que en 2018 gestionó 57 GWh, con una facturación de más de 8 millones. Recientemente ha dado el salto a la generación de energía renovable con su iniciativa Sorkuntza, que a través de dos rondas de aportaciones al capital recaudó 800.000 euros entre 500 personas para proyectos cercanos y participativos.

 

El proyecto “Viure de l'Aire”, que se define como "la primera eólica popular" del sur de Europa, ha conseguido instalar en el término municipal de Pujalt, cerca de Barcelona, el primer aerogenerador de Europa financiado por suscripción popular, con una potencia de 2,3 megavatios (MW). 615 partícipes (personas físicas, asociaciones, empresas…) aportaron 2,8 millones de euros para hacerlo posible.

 

 

La plataforma de crowdfunding de energías renovables “Fundeen”, constituida el verano pasado y recientemente autorizada por la CNMV, ha logrado cerrar esta semana la financiación para su primer proyecto, una pequeña planta fotovoltaica de 0,03 MW para abastecer de electricidad a un campo de golf en Málaga. Con una inversión de 42.000 euros, se sumaron 37 inversores que cubrieron el importe previsto en 24 horas, con un ticket mínimo para invertir de 500 euros.

 

Estas y muchas otras iniciativas de innovación social están surgiendo por todo el territorio, haciendo posible generar una energía limpia y socialmente responsable. Vale la pena conocerlas y colaborar desde nuestro conocimiento para democratizar la energía eléctrica.