Esther Rico
Área de Espacios
14 de Mayo de 2019

Un lugar en el que recuperar el ritmo natural de las cosas, en el que la pasión por cambiar el mundo llega a proponer productos de belleza cuyo ingrediente principal son las algas. El origen de la idea: como podía ser que estas fueran consideradas un bien precioso en Asia y aquí en Europa un desecho del mar.

Primero la tienda y después la ampliación a un centro de terapias en las plantas superiores fue posibles gracias a una historia de compromiso con el dueño del local, que creyó en el proyecto incipiente de Haeckels.

Utilizaron una paleta de colores que huye de la que asociaríamos tradicionalmente con el mar; decidieron usar chimeneas para enmarcar una escultura realizada a partir de lo que también se consideraba un desecho: el polvo de espuma de poliuretano; escogieron un cuadro que en realidad es una composición textil casi arquitectónica en lugar de una obra pictórica que compitiera con las vistas  reales. Un espacio cuya mirada esta puesta de inicio a fin en el mar, pero con muchos matices.

La materialidad del proyecto va desde el uso de micelum en los expositores de producto al Agar extraído de las células de las algas para el packaging; las algas también se usan para preparar baños, el té; cultivadas de forma circular y con uno de los dos permisos existentes para este tarea. Una propuesta que va más allá también en los uniformes ropa de trabajo de hombre, reconvertida para mujeres.

 

 

Créditos fotográficos Jo Bridges https://www.haeckels.house/haeckels-house