Esther Rico
Área de Espacios
02 de Octubre de 2018

 

Hace ya muchos años que las gafas pasaron de ser algo por lo que te podían llamar de todo menos guapo, a ser un accesorio que define nuestro estilo. Lo mismo ocurre con las tiendas, han pasado de un lugar de visita obligatorio a reinventarse con la llegada de nuevas generaciones y cambios de hábitos; de aquí poco algunos les auguran un funesto provenir, un lugar en los museos.

Es despacho de Ofist ha realizado una propuesta en la que los que practican yoga sentirán curiosidad. Apuestan por el corcho como concepto y lo aplican desde esos ladrillos que nos ayudan a llegar a hacer las asanas, más de 500 suspendidos y noventa  de ellos integran las luminarias. Ese mismo material reviste la mesa comunal de más de 4 metros, que se encuentra suspendida, como si levitará. La última aplicación del material se encuentra en los taburetes Bob, cuyos agujeros para facilitar su transporte los dotan de cierta personalidad humana, como si ellos también tuvieran ojos. En la zona más retirada, una mesa híbrida, la mitad frontal del de chasis de un coche retro soporta el cristal de esta curiosa mesa.

Una escultural entrada, como si se tratará de superposición de arcos torii, marcando la entrada a un santuario, pero eliminando cualquier elemento curvo, pura geometría; al cruzar el umbral nos recibe una muro continuo de plancha perforada que permite múltiples combinaciones y exponer desde las gafas, combinadas, con obras de arte (erótico en la inauguración de la tienda) o cualquier otro elemento visual.

Una tienda en la que encontrar marcas independientes que vistan nuestra cara. Un lugar en el que ir a tomar un café, comprar unas gafas, asistir a una sesión de música electrónica,….

 

Fotografía Ali Bekman

http://www.ofist.com/eyed/3p83lv2m6dhof8jsnbshx5kw0ancwc