Esther Rico
Área de Espacios
09 de Mayo de 2018

La pop up de Oxfam tuvo una ubicación privilegiada en una de las calles principales de Bruselas, rodeada de tiendas de diseñadores; de hecho ocupaba el lugar de la antigua tienda de Marc Jacobs. Sin poder modificar suelo o paredes, Alain Gilles consiguió crear un imaginario diametralmente opuesto al que asociaríamos a una tienda de Oxfam.

Aprovechando el mobiliario de otras tiendas pero dándole un acabado en dorado, cambio la percepción del cliente y creo el concepto “fabricca de valore”. El producto expuesto era donado por grandes marcas, diseñadores y también piezas de segunda mano, con el objetivo de que cada día debía agotarse las existencias, para que al pasar al día siguiente se viera producto nuevo, potenciando la sensación de exclusivo.

Se ubicó en el centro de la tienda una escultura que funcionaba como pasarela y a la vez como metáfora: un embudo gigante que absorbía las colecciones y solo dejaba salir las mejores piezas, se convertían así en piedras preciosas, aumentaba su valor.

En la parte superior del embudo encontrábamos plantas, también en acabado dorado; estás también querían dar aire de opulencia, de una selva y reflejar la sostenibilidad del proyecto ya que se reutilizaban prendas de otras colecciones y mobiliario de otras ubicaciones.

Para llamar la atención de transeúnte generó una trama con el logo de Oxfam inspirada en la de Louis Vuitton, la propia tienda se convierte en escaparate y la curiosidad invita a entrar a la gente.

Fotografías de Piet Albert Goethals