Jordi Blasi
Diseñador Industrial
31 de Octubre de 2017

La silla está considerada uno de los grandes paradigmas del diseño de producto. Un objeto meramente funcional, versátil y transversal en lo que confiere a tipologías, materiales y tecnologías de fabricación. Sus características y su fuerte penetración en casi cualquier espacio y momento de uso y un target objetivo excepcional, la convierten en un objeto de deseo para casi cualquier diseñador.

Centenares de nuevas referencias inundan cada año las principales ferias generalistas y sectoriales de todo el mundo. Pequeñas aportaciones a nivel formal, material o tecnológico que parten de tipologías previamente aceptadas por el usuario o consumidor.

Así que cuando una silla devuelve el relato artístico al mundo del diseño y se erige en una nueva propuesta en la que la ergonomía, la tecnología y la función se convierten en protagonistas, resulta interesante aprender algo más de ella.

Chairless Chair es una silla para espacios de trabajo desarrollada por la empresa suiza Noonee. Se trata de una especie de exoesqueleto que se ajusta a la cadera y que se convierte en una silla sólo pulsando un botón. Diseñada por la consultora de diseño Sapetti, Chairless Chair está fabricada en aluminio y fibra de carbono. Pesa poco más de 2 Kg y dispone de una una batería con una autonomía de 24 horas.

Quizás la silla del futuro no tendrá forma de silla. O por lo menos, no aquella por la que la conocíamos e identificábamos hasta ahora.