Esther Rico
Área de Espacios
05 de Diciembre de 2017

Me he permitido la licencia de mirar hacia un clásico en el retail Londinense y el despliegue de medios que hacen en sus escaparates en estas fechas. Realizados por su equipo interno: hasta 100 personas participaron en la realización en tan solo 8 días.

El edificio principal situado en la Oxford Street desde 1909, parecen haber sido tomado por las ganas de celebrar  no tan sólo las Navidades sino el espíritu cosmopolita de la city a pesar del clima político. Cada ventana tiene sus propios protagonistas desde  referentes a los mercados de productos frescos, a los carnavales de Notinghill y los commuters (viajeros diarios del trabajo a casa) en bicis doradas.

850 metros de terciopelo, 5.000 coles de Bruselas pintadas a mano y 100.00 botones nacarados son algunos de los materiales que consiguen transmitir esa sensación de lujo, una referencia a  la tradicional dieta en estas fechas y a unos trajes inspirados en los Pearly Kings y Queens, que recaudan dinero para los más necesitados llamando la atención con su vistosidad.

En el interior una banda ameniza con su música las diferentes plantas de este templo del lujo y la atención del cliente. En su defecto un dj llega hasta la planta menos uno en la que han creado una sección dedicada al diseño de autor.

Una celebración a la diversidad, creatividad y excentricidad cómo lema en su propia web.

Imágenes de http://www.selfridges.com/GB/en/features/articles/christmas/selfridges-christmaswindows