Bernat Sanromà
Área Comunicación
19 de Enero de 2018

Algunas predicciones acerca de la relación entre las marcas y los consumidores que marcarán este año que empieza.

Los zetas crecen

El año 2018 es el año en el que los Zetas cumplen la mayoría de edad. Eso en sí mismo no es más que un dato, pero nos marca claramente el momento en el que se encuentra esta generación. Mientras nos preocupamos por entender mejor a los Millenials y dejar por fin de lanzarles mensajes repletos de ofensivas caricaturas de ellos mismos, los Z empiezan ya a marcar cómo van a ser las cosas en el mundo que ellos mismos están creando. Y la publicidad que sabemos hacer tan bien entre todos no tiene lugar. Habrá que profundizar mucho más este año en sus valores y en la forma en la que incorporan la tecnología en sus vidas, y entender, sobre todo, que quieren estar en el proceso de creación de las cosas. Se van a hacer con las marcas, pero también con los productos, con los móviles, la ropa o los coches que llevan e incluso los ídolos a los que idolatran.

 

La mujer: de reivindicar a exigir

La revolución femenina vive un momento crucial de cara a, de una vez por todas, normalizar su existencia y dejar de pedir disculpas, justificarse o sentirse juzgadas. El último golpe sobre la mesa, la guerra abierta en Hollywood contra la represión masculina en el mundo del cine, ha abierto definitivamente las puertas a una lucha imparable, coordinada e inteligente. Las marcas que sigan hablando de "soy mujer pero puedo llegar lejos" van a empezar a sonar a déja vú, y eso cuando no suenen como una ofensa, por lo obvio del mensaje. Normalizar la presencia de mujeres en el cine, en las grandes compañías, en los centros de poder... será el reto que tienen por delante este año. Será en realidad el mejor favor que les van a hacer a los Zetas: una sociedad en la que hombres y mujeres convivan en igualdad de condiciones.

 

Consumidor: Inmediatez no, lo siguiente

El concepto de "aquí y ahora" que en 2017 hemos empezado a creernos va a tomar una dimensión mucho mayor este año. No sólo por la cantidad de servicios y productos que van a someterse al yugo de la inmediatez, sino también por las fases de negocio que también van a tener que ponerse las pilas en términos de tiempo. Ideación, producción y distribución en tiempos récord. Ya hace tiempo que se conoce la relación entre las mejoras en tiempos de entrega y la consecuente exigencia del consumidor. Esta exigencia va a llevar el concepto de "The Last Mile" hasta extremos desconocidos hasta ahora. Si en 2017 asumimos que te llegue el producto antes de que lo pagues, ahora vamos a probarnos cualquier prenda sin hacerlo realmente, evitando las molestias que ocasiona el ponerte y sacarte prendas en un vestidor. 

 

Tecnología, sí. Pero ¿para qué?

Ya hemos sido testigos de cómo pequeños chips y procesadores pueden hacer que cualquier objeto se convierta en un generador de datos. Nuestra capacidad de hacer la tecnología cada vez más pequeña y potente ha hecho que ya no haya límites en este aspecto. Ahora lo que va a ser relevante va a ser la inteligencia con la que gestionemos los datos que nos proporcionan todas estas cosas que nos rodean. Veremos cómo conseguir dar valor a la vida diaria de los consumidores con datos, datos y más datos se convierte en algo primordial a la hora de escoger unos productos u otros. De este modo, veremos quién acaba ganando la guerra de los asistentes de hogar activados por voz, y mucho me temo que el éxito de uno o de otro vendrá, no sólo por la capacidad de empatizar con los usuarios, sino también por la de captar y gestionar tantos datos de tantos dispositivos como sea posible. Se acabará eso de tener una App para cada objeto en casa. Uno sólo los dominará a todos. 

 

Marcas: Haz vivir algo y triunfarás

Parafraseando a Genís Roca con su célebre pensamiento ("Todo producto sometido a presión digital muta a servicio"), hoy podría aplicarse el de "Toda marca sometida a presión digital muta a vivencia". Ya no hay lugar para las marcas 1.0. Ya no tiene ni sentido ni razón de ser los torpes acercamientos de las marcas temerosas de lo digital hacia sus consumidores, ofreciendo contenido enlatado y estrategias de always on, que son más bien always bothering. Marcas que inspiran, que hacen vivir y sentir cosas. Marcas que, en definitiva, nos muestran su lado más humano y honesto, van a abrirse paso en el exigente mundo de los contenidos.

 

Content: Visto y no visto

Si algo va a marcar el futuro de los contenidos digitales va a ser entender la forma de consumirlos que el usuario ya está empezando a aplicar. El contenido se engulle sin masticar, no hay tiempo de saborearlo. El contenido de calidad deja de ser comparable a una copa de vino con matices que hay que saborear con tiempo para pasar a ser un chupito de whisky tomado al estilo del antiguo Oeste. Visto y no visto. Eso incrementa el volumen, pero también la cantidad de pólvora que le metemos a cada cápsula. El tiempo para leer un contenido y decidir si es relevante o no se reduce. La capacidad de entender y juzgar algo por los ojos se afina. La rapidez con la que decidimos si es o no relevante algo que tenemos ante nuestros ojos aumenta en proporción a nuestra madurez consumiendo este tipo de contenidos. Ya no hay preámbulos, ya no hay contenido de autor, ni tiempo para emocionar. Suéltalo y contempla cómo se quema ante tus ojos.

 

Hay mucho más que explorar acerca de este año que no ha hecho más que empezar. Pero en mi opinión nace con la intención de cambiarlo todo, al igual que la tecnología 5G, el smart data y la realidad aumentada bien entendida, que ya han dejado de gatear y están aprendiendo a correr, sin pasar por eso de caminar, que debe ser para viejos.