Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
26 de Febrero de 2020

La Biblioteca Nacional ha decidido que todo videojuego que produzca la industria española del sector se conserve para su estudio y consulta como cualquiera de los libros que publica la industria editorial.

Y hoy por hoy no se estaba patrimonializando estas piezas de forma sistemática: "Tenemos en depósito unos 600 títulos, pero la novedad de este soporte y el que la ley de Depósito legal, de 2011, no los nombrara, han motivado que no tuviéramos toda la información. Por ejemplo, la Biblioteca Nacional de Francia tiene unos 18.000”, explica la directora de la BNE, Ana Santos. Ahora, con el cambio legislativo cada nuevo videojuego tendrá que entregar una copia a la BNE. Pero no solo eso, la entidad se ha propuesta recuperar los que no se hayan en su fondo.

Es una buena noticia. Cuando más tarde se empieza a conservar patrimonio digital más complejo se hace. Primero porque cuesta encontrar ejemplares en buenas condiciones y luego porque los dispositivos para los que estaban pensados empiezan a escasear.

Así que la Biblioteca no solo guardará los videojuegos sino también los ordenadores, consolas o dispositivos móviles capaces de visualizar y ejecutarlos. La idea es que los juegos estén operativos para los usuarios.

 

La primera tarea es “identificar” todos los títulos publicados hasta ahora en España, para dilucidar cuales están ya depositados en la BNE y cuales deben sumarse a esta lista. Para ello, las asociaciones del sector ofrecerán sus bases de datos a la BNE. “Muchos son formatos digitales, no solo físicos, y tanto unos como otros necesitan distintos modelos de consola para tener acceso a ellos", ha indicado Santos. Para ello, las asociaciones han ofrecido implicarse en “la adquisición de equipamiento que permita la reproducción de videojuegos actuales o pasados” en las salas de la BNE. Esto no significa que la Biblioteca Nacional vaya a convertirse en un espacio de disfrute de los videojuegos. "Estarán disponibles, como en el resto de las colecciones, para su consulta e investigación. Ya hay muchas tesis sobre lo que el videojuego significa, sobre todo en cuanto al impacto sociológico".

Otra importante vía de colaboración que se concretará en el futuro es el trabajo conjunto en la determinación de los mejores mecanismos para asegurar la preservación y el acceso a largo plazo a los videojuegos, que es uno de los mayores retos que plantean este tipo de materiales. También se ha planteado colaborar en la divulgación del trabajo que va a realizar la BNE así como, por parte de la BNE, en los aspectos culturales y educativos que rodean a la industria del videojuego.

 

El videojuego es actualmente la industria cultural con mejores perspectivas de crecimiento a nivel mundial y crea empleo cualificado y de calidad. En España hay 455 empresas legalmente establecidas que se dedican al desarrollo y la producción de videojuegos.

En 2018 la facturación en España superó los 1.500 millones, lo que supuso en 23 % más que en 2017, según los datos del último Anuario de AEVI, situándose como la novena potencia mundial en consumo, con una comunidad de usuarios que supera los 16 millones de videojugadores.

Más allá de la iniciativa que me parece muy importante, es un paso más para el reconocimiento del videojuego como parte de nuestra cultura. En todo caso, ya sabemos que de aquí en adelante la memoria colectiva podrá contar con un lugar al que acudir para recuperar los videojuegos del pasado. Allí encontraremos desde La Pulga, considerado el primer videojuego español, creado para la plataforma Sinclair ZX Spectrum en 1983 por el equipo de programadores extremeños Paco & Paco y producido por la empresa Indescomp, a las últimas creaciones que están haciéndose un hueco en el mercado internacional.  

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