Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
27 de Mayo de 2019

A pesar de no formar parte de la escuela de forma oficial, la evolución de la Bauhaus no hubiera sido la sin este creador holandés. La relación entre van Doesburg y la Bauhaus de Weimar ha sido objeto de gran controversia y discusión. Hay que entender en que era un momento convulso donde todo se vivía con una intensidad que quizás se nos escapa, viéndolo desde la actualidad. El impacto que causaron, aproximadamente al mismo tiempo, la influencia de la vanguardia rusa, representada por El Lissitzky, y la holandesa, de la mano de van Doesburg, sería decisivo para lograr el cambio de un método de enseñanza y una actitud paso de estar basada en el artesanado a la de la estética de la máquina y la producción en masa, que tendría lugar en 1923.

Theo van Doesburg había fundado el movimiento artístico De Stijl, trabajando estrechamente con sus compañeros Piet Mondrian y Bart van der Leck, en 1917. Siendo en origen una revista, De Stijl acabó dando nombre al neoplasticismo holandés. Parece ser que Walter Gropius vio a van Doesburg dando una conferencia sobre De Stijl y quedó bastante impresionado. Le pareció que aquel lenguaje encajaba con lo que el buscaba para la Bauhaus. Le invitó a dar unas charlas en Weimar, el holandés fue más allá y se mudó a la ciudad alemana. Quería ser profesor de la escuela. Pero Gropius dudaba. Theo en una postal que envía a un amigo hace evidente su intención de “tomar” la Bauhaus. Se instala a pocas calles de la escuela de Gropius y empieza a dar clases particulares. Van Doesburg organizaba reuniones los sábados para estudiantes y profesores en el invierno  de 1921-1922 y dio un curso privado. En 1922 impartió otras clases privadas que se llevaron a cabo en el taller de Peter Röhl, uno de los más ardientes  seguidores de Van Doesburg, el curso contó con la participación principalmente por estudiantes de la Bauhaus.

Por todo ello, la influencia tanto estética como conceptual, de De Stijl en la Bauhaus fue enorme. La escuela abandona paulatinamente su idea de artesanía y expresionismo y va perfilando el universo visual y formal por el que la conocemos, líneas rectas, colores básicos, desaparición del ornamento, funcionalismo y una estética que deriva del proceso mecanicista de producción.

Van Doesburg por su parte, conoce al arquitecto salido de la Bauhaus Cornelis van Eesteren. Este cambiará para siempre la visión del holandés respecto a la arquitectura y la pintura. Van Eesteren usaba las axonométricas para representar la arquitectura, eso generaba la aparición de las diagonales, denostadas por Mondrian y otros neoplasticistas. Theo van Doesburg en cambio, la toma como lenguaje. Primero para generar representaciones arquitectónicas abstractas y luego ya como elemento pictórico.

Al mismo tiempo, la gráfica de la revista De Stijl i de los trabajos de van Doesburg tuvieron una influencia definitiva en profesores de la Bauhaus como Moholy Nagi. Así que tal como decíamos al principio Theo van Doesburg es parte de la historia de la escuela Bauhaus, a pesar de no formar parte de ella.