Jordi Blasi
Diseñador Industrial
02 de Abril de 2020

A causa de los alarmantes niveles de propagación del virus, el pasado miércoles 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud declaró como pandemia al COVID-19. Una afección que semana tras semana suma nuevos contagios y muertos, y que ha puesto de relieve la frágil capacidad de reacción de la mayoría de países del mundo.

Una crisis sobrevenida que hace estragos entre la población y que ha evidenciado las carencias de un modelo social, económico e industrial que se ha visto obligado a hacer una llamada a la solidaridad para la fabricación doméstica de material sanitario con el que combatir la enfermedad. Una llamada a la que están respondiendo nuevos modelos de gestión y organización para el diseño de soluciones de emergencia. 

La falta de máscaras y mascarillas destinadas a los facultativos sanitarios, pero también a la población en general, ha encontrado aliados en propuestas diseñadas según la materia prima y el proceso de fabricación disponible en cada situación. Así, por ejemplo, distintas iniciativas de diseños open source se están compartiendo entre la comunidad Maker para que todo aquel que disponga de una impresora 3D, la ponga a trabajar. También des del sector textil se han hecho distintas llamadas para elaborar batas y mascarillas y, en Barcelona, el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes ha convertido su tienda en un taller de costura para proveer a los hospitales.

Taller de costura de batas y mascarillas del  Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes.

La crisis está llevando al límite muchos centros sanitarios. El colapso de las UCIs y la falta de respiradores para asistir a los pacientes se está convirtiendo en uno de los mayores problemas. A partir de las máscaras para practiar Snorkel, algunos ingenieros y diseñadores están proponiendo soluciones temporales que, aunque sin las necesarias homologaciones, pudieran servir, en caso de emergencia, como alternativa provisional.

Una de las primeras iniciativas en esta dirección nació en la Lombardía de la mano del Dr. Renato Favero, del hospital de Gardone Valtrompia, y los estudiantes de ingeniería Filippo Schianchi y Nicolò Bortone. Un proyecto consistente en la fabricación por impresión 3D de una válvula que se adapta a la máscara de Snorkel de Decathlon y que, mediante el suministro de oxígeno a presión, hincha los pulmones del paciente. Estas máscaras han inspirado otros modelos como el de Álvaro Rey, de la empresa AndTonic, que ha hackeado una máscara de la marca Cressi para la fabricación de un modelo similar. En Barcelona, el estudio de diseño MOS está ultimando un modelo a partir del Easybreath, destinado al personal sanitario, consistente en este caso en la adaptación de un filtro para la depuración del aire.

Máscara respiratoria, de Isinnova, a partir del modelo Easybreath de Decathlon.

El confinamiento y paralización de gran parte de la industria ha llevado a la orientación de cadenas de producción de empresas de diversos sectores. Es el caso de la catalana Puig que, siguiendo el modelo anunciado hace unos días por el grupo LVMH, ha ofrecido al gobierno sus líneas de producción para la fabricación de soluciones hidroalcohólicas e higienizantes. 

Por su parte, el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, Leitat, el Consorci Sanitari de Terrassa y el hospital Parc Taulí de Sabadell, están desarrollando el primer respirador mecánico fabricado mediante impresión 3D. Un modelo al que han bautizado como Leitat 1 y que tiene la virtud de ser industrialmente escalable. 

Con el nombre de OxyGEN, SEAT también ha anunciado recientemente la fabricación de un respirador, creado en este caso a partir del motor del limpiaparabrisas del popular modelo SEAT León. 

Respirador OxyGEN, fabricado por SEAT a patir del motor del limpiaparabrisas del SEAT León.

Por su parte, la compañía británica Dyson, en coordinación con The Technology Partnership y  con la supervisión del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido y la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos de Salud, está reorganizando sus cadenas de producción para la fabricación de CoVent, un ventilador portátil equipado con un motor optimizado y una batería para poder equipar los hospitales de campaña. Según la nota de prensa facilitada, antes de su comercialización, Dyson fabricará 10.000 ventiladores para el Gobierno Británico y otros 5.000 para destinar a otros países.

Respirador CoVent, fabricado por Dyson en coordinación con The Technology Partnership.

Para México, la empresa catalana Tecnodimensión está ultimando la entrega de varias estructuras hinchables que albergarán hospitales de campaña en diversas ciudades del país. Estructuras fabricadas en tejidos de alta resistencia y materiales ignífugos capaces de resistir ráfagas de viento de hasta 100 kilómetros/hora.

Estructuras hinchables que funcionan gracias a la presión del aire insertado entre las membranas de su estructura, que actúan como si de una bolsa se tratara y que mediante filtros, garantizan las condiciones higiénicas necesarias de un quirófano convencional.

Interiores del hospital de campaña fabricado por Tecnodimensión en Pachuca, México.

Respuestas de emergencia para una crisis que nos obligará en un futuro próximo a plantear nuevos modelos sanitarios, económicos y sociales. Nuevos modelos como el que planteó la ciudad de Barcelona en 1860 con el plan Cerdà: Un modelo urbano que nació para dar respuesta a los problemas de hacinamiento de la antigua ciudad de entre murallas, que obligaba hasta entonces a confinar en cuarentenas a la población, para poder hacer frente a las epidemias que periódicamente acechaban la ciudad.

Accesororio para evitar tocar las puertas con las manos, desarrollado por Materialise.