Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
14 de Febrero de 2019

Este año se celebra el centenario del nacimiento de Joan Brossa, con un buen número de iniciativas, exposiciones y publicaciones dentro del “Año Brossa”. Brossa es uno de los más grandes poetas en lengua catalana del siglo veinte. Su trabajo explora la poesía escrita, la poesía visual y los poemas objeto. Así mismo escribió obras de teatro, guiones para espectáculos de magia e incluso para stripteases. Su trayectoria es de una coherencia impresionante.  En un inicio destaca su participación en el grupo Dau al Set, (que creó el nombre del grupo y la revista), el filósofo Arnau Puig y los pintores Joan Ponç (director de la revista), Antoni Tàpies, Modest Cuixart y Joan-Josep Tharrats (editor e impresor de la misma). Al poco tiempo se les unió el polígrafo Juan Eduardo Cirlot. Más adelante, ya en solitario pero colaborando a menudo con otros artistas, músicos y actores, generó un lenguaje propio, una poesía de combate y al mismo tiempo de cabaret. Sin olvidar su compromiso político, los espectáculos de artes parateatrales le fascinaban.

El conjunto de su obra tiene, aún hoy, una solvencia y una potencia narrativa difícil de igualar. Una de las características de las creaciones de Brossa es la reconversión del signo hacia las variantes que éste propone, negando así el sentido semántico inicial de la propuesta e invitando al receptor a replantearse su relación con la obra de arte. Es así como se produce un juego infantil con las letras, signos lingüísticos reconvertidos en iconicidades rebeladas contra la metáfora del discurso poético y las complejidades retóricas de la lírica.

Pero hoy nos fijaremos en su trabajo como grafista. Dentro de su poesía visual hay mucho de grafica, de composición, de tipografía y de oficio. Su trabajo, no solo tiene una calidad indiscutible sino que influyo y mucho a varias generaciones de diseñadores gráficos. “Los carteles publicitarios sobre sus representaciones teatrales y exposiciones artísticas serán también obras de arte, poemas disfrazados que hacían de cartel” Decía el diseñador e historiador Enric Satué. El mismo siempre interpretó la creación de estas piezas como una prolongación de sus obras de poesía visual. "No me he considerado nunca un cartelista. A lo sumo, hago poemas que sirven de cartel". En consonancia con ello, los carteles de Joan Brossa se caracterizan por el equilibrio expresivo que obtienen la imagen y el texto. Otra de sus principales características es el uso de la tipografía como elemento visual, donde a través de sus formas, disposiciones, pesos, etc… la dotará con una alta carga conceptual, influenciada por vanguardias como el dadaísmo o el constructivismo.

Acabamos con otra cita del mismo Brossa: “L´idioma de la poesia visual és com l´esperanto. El llenguatge literari ha deixat de ser l´únic vehicle apte per a incloure continguts i formes poètiques” (“El idioma de la poesía visual es como el esperanto. El lenguaje literario ha dejado de ser el único vehículo apto para incluir contenidos y formas poéticas”)

Para más información sobre las actividades del Año Brossa: http://www.fundaciojoanbrossa.cat/ampliacio.php?menu2=35&id=89&idmenu=1