Esther Rico
Área de Espacios
12 de Mayo de 2020

Disculpadme, pero después de estas semanas de crisis sanitaria, confinamiento en una ciudad con niños pequeños, necesito vislumbrar un futuro que de esperanzas. El proyecto Bert, me parece una alternativa al turismo, tal y como lo conocemos. Se trata de una solución modular, que permitiría diferentes configuraciones en función de las necesidades y que no tiene porque ser solo para turismo.

Desde el estudio de Precht dieron con una manera de construir que sale de los cánones tradicionales y difiere de la tipología de edificios que hacen sobre todo de los paisajes urbanos algo homogéneo, sin personalidad propia.

El enfoque del que parte el proyecto es el de volver a sentirse niños, mirar con sus ojos, experimentar la naturaleza de manera tridimensional y como un lugar de juego. Con esa mentalidad es con la que dieron con la posibilidad de que el tronco de un árbol, fuera la forma básica del modulo. Un árbol, que se expande en la copa y que sus ramas permiten alojar las diferentes funcionalidades programáticas necesarias, orientarlas hacía dónde más convenga.

Un concepto común aúna los diferentes módulos, desde interiores en acabado oscuro para potenciar las aperturas al exterior y hasta el patrón en fachada, un acabado que parecen hojas superpuestas; a mí incluso me recuerda a las escamas de los peces y a los tejados tradicionales de pizarra. Otra característica son los paneles solares, lavabos de compost y plantas de tratamiento del agua a nivel de suelo, comunes a otro tipo de soluciones más tradicionales como alojamientos que no están conectados a la red de suministro eléctrico o desagües. Aunque me parece importante tenerlo en cuenta, ya que no se quedan en aspectos meramente formales.

Creo que merecía la pena destacar esta solución ahora, ya que para mí cumpliría dos requisitos esenciales: por una parte el poder configurar a medida,  crear un bosque de alojamientos camuflados en la naturaleza, de manera relativamente rápida (ya que sus componentes se producen en fábrica y después tan solo queda ensamblar in situ) y por otra parte permitiría guardar la distancia social, sin sentirnos aislados, en medio de la naturaleza.

Me imagino una zona central, que después de pasar esta crisis sanitaria se convirtiera en la zona común, pero que de momento fuera como un obrador, desde el que se pudieran distribuir las diferentes comidas a las unidades de vivienda.

Dada la situación actual nos podemos encontrar con no poder salir de nuestra comunidad y quizás de este modo podríamos conocer parajes más cercanos que no disponen de alojamiento actualmente. Al tener la oportunidad de crecer y cambiar según las necesidades del usuario sería un espacio que se adaptaría a un entorno cambiante e incierto como el que vivimos. La fecha estimada en la que iban a entrar en el mercado era la primavera de este año, aunque quizás tengamos que esperar un poco más para poder disfrutar de ellos.

Studio Precht