ESDESIGN
ESDESIGN - Escuela Superior de Diseño de Barcelona
13 de Agosto de 2020

Los diseñadores de espacios que trabajan en exteriores acostumbran a trabajar, sobre todo, en espacios y paisajes urbanos. Pero cada vez con más frecuencia les toca trabajar en diseño de espacios rurales. En la mayoría de los casos, estos expertos no pueden aplicar las mismas pautas que emplean en las zonas urbanas. Porque, evidentemente, hay diferencias entre ambos tipos de espacio. Por lo tanto, a la hora de diseñar un espacio urbano y rural hay que tener en cuenta estas diferencias y las particularidades de cada uno.

El diseño de espacio urbano y rural tiene en sí el mismo fin: crear un entorno agradable y cómodo para quienes transitan por ellos. Pero en cada uno de este tipo de espacios habrá que utilizar técnicas distintas. También tener en cuenta que el fin de un espacio similar puede ser distinto en cada tipo de espacio. Por eso, aunque un diseñador de espacios tenga unas bases para planificar el espacio, tendrá que tener en cuenta sus características y conocer sus diferencias, que veremos a continuación.

Espacio urbano y rural: principales diferencias

Para ver las principales diferencias entre espacio urbano y rural, lo primero que hay que hacer es conocer las que hay entre el concepto de zonas urbanas y el de zonas rurales. Las primeras tienen mayor concentración de edificios y menos espacios exteriores que poder aprovechar. Generalmente, contarán también con una mayor densidad de población. Por lo tanto, habrá más movimiento de personas por él.

Las zonas urbanas no son solo las que hay en las grandes ciudades. También se consideran también así las que están presentes en otras localidades más pequeñas que las rodean. Incluso a los pueblos que ya tienen cierta envergadura y tamaño, también se les puede considerar zonas urbanas. Especialmente a la zona que comprende su casco urbano, es decir, generalmente, a su centro.

En este tipo de áreas se suelen desarrollar más trabajos del sector industrial y de servicios que en las áreas rurales, donde prima más la agricultura y ganadería. No obstante, también pueden contar con cierta industria.

Las zonas rurales, por su parte, son áreas de población dispersa. Generalmente son pueblos con escasas viviendas y pocos habitantes, que suelen tener bastante relación entre sí. Además, los espacios por los que estos transitan son muy amplios, y los desplazamientos suelen ser bastante rutinarios.

Diferencias entre el diseño de espacios urbanos y rural

Espacios diferentes, problemas distintos

Los espacios rural y urbano tienen sus ventajas y sus inconvenientes, que también influyen en su diseño. O al menos, deben hacerlo. En las zonas urbanas suele haber bastante contaminación, y predominan los edificios y el asfalto. Tiene por tanto pocas zonas verdes. Además, suele haber bastante tráfico, tanto de transporte público como privado. Y muchas personas desplazándose constantemente. Sobre todo, por el centro, tanto el de la ciudad como los de las áreas donde se concentran oficinas y empresas. Quienes viven en estos espacios suelen tener un ritmo de vida acelerado y, en ocasiones, estresante.

El mundo rural tiene un ritmo de vida mucho más tranquilo, no hay aglomeraciones de gente. Tampoco es frecuente encontrar atascos de tráfico. Si hay algún pequeño embotellamiento, será generalmente por algún acontecimiento puntual, como las obras en la calzada. Esto lleva a que la contaminación atmosférica es prácticamente inexistente. Sus espacios suelen ser abiertos y cuentan con abundancia de zonas verdes. Lo malo de estas áreas es que en muchos casos sus habitantes suelen tener problemas de transporte. También falta de sitios donde reunirse, aparte de no contar con mucha infraestructura tecnológica.

Diferencias entre el diseño de espacio urbano y rural

Independientemente del tipo de espacio en el que trabaje el diseñador o paisajista, su finalidad será crear un espacio que resulte cómodo y agradable para los habitantes del entorno. En cualquier caso, es necesario atender a las necesidades del espacio y también de los habitantes de la zona. También se buscará paliar los problemas habituales en ella. Hasta aquí las similitudes. Las diferencias, que son notables, se basan sobre todo en que ambos entornos son bastante distintos, los espacios presentan problemáticas diferentes. Además, los habitantes de cada uno tienen necesidades completamente distintas. Incluso utilizan los exteriores de manera distinta.

Así, en el diseño de espacios urbanos hay que tener en cuenta varios factores no presentes en el de espacios rurales. Por ejemplo, la ausencia de vegetación. También la contaminación. Así, al diseñar un espacio urbano hay que procurar introducir elementos vegetales. Por ejemplo, árboles, con los que aliviar un poco también la contaminación.

Diferencias entre el diseño de espacios urbanos y rural

Al tratarse también de espacios con mucha afluencia de público, hay que procurar que estos espacios sean lo más amplios posible. Así se consigue que los peatones encuentren menos obstáculos al moverse por ellos. Paralelamente, se ha de buscar el equilibrio entre el espacio para peatones y vehículos, además de procurar que las rutas de desplazamiento de estos últimos permitan circular con agilidad.

En la medida de lo posible, en espacios urbanos se procurará que haya espacios de esparcimiento y descanso para sus habitantes. Lugares en los que relajarse y olvidarse un poco del ritmo ajetreado de vida que llevan muchos de sus habitantes. Eso si, siempre teniendo en cuenta que el espacio debe estar en armonía con lo que le rodea, y no romper abruptamente la estética.

El diseño de espacios rurales no tiene por qué preocuparse por introducir elementos de vegetación en ellos. Lo normal es que haya árboles y plantas y flores silvestres por doquier. Pero sí puede utilizarse en la planificación de espacios rurales, como adorno o para que el espacio resulte más acogedor.

En estos espacios se debe procurar que la gente tenga facilidades para reunirse y sentirse cómodos en grupo. Dado que la población suele estar dispersa, y muchos habitantes de pueblos se reúnen, suelen buscar espacios cómodos y acogedores para reunirse. Por ejemplo, la plaza del pueblo, que en muchos casos es donde se desarrolla buena parte de la vida social de la localidad. Al diseñar un espacio de este tipo, hay que procurar que cuente con zonas para que los vecinos puedan sentarse cómodamente a charlar. Y diseñar las zonas que la rodean de manera que resulte sencillo y cómodo desplazarse hasta ella.

En las zonas rurales tampoco suele haber mucho tráfico, y suele primar el transporte privado sobre el público, dado que los servicios suelen ser escasos. Generalmente, los trayectos son cortos y se hacen a pie y sin prisa. Además, sus habitantes suelen ser en la mayoría de los casos personas mayores. Hay que tener esto en cuenta en el diseño de espacios rurales, para intentar que cuenten con el menor número de obstáculos posible: aceras bajas, bordillos no demasiado altos, señales de tráfico y mobiliario colocados donde no estorben el paso, etc.

En definitiva, el diseño de espacio urbano y rural, a pesar de utilizar los mismos fundamentos, presenta notables diferencias. Fundamentalmente porque tiene que atender necesidades diferentes, entornos distintos y habitantes que tienen unas necesidades y realidad completamente opuesta en muchos casos.