Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
14 de Marzo de 2019

La excusa podría ser cualquiera, porque las diseñadoras de las que hablaré son creadoras brillantes, pero en este caso coincidiendo con la resaca del 8 de Mayo este post está destinado a hacer visibles cuatro grandes diseñadoras que por algún circunstancia, normalmente por esa ceguera masculina en muchos entornos, no gozan de una popularidad excesiva a pesar de tener un inmenso trabajo a sus espaldas. Hay muchas más y afortunadamente cada vez aparecen más estudios, artículos, libros y documentales que ponen en valor las obras gráficas hechas por diseñadoras. Sirva este post tan solo como una pequeña muestra de esas grafistas olvidadas por la historia oficial del diseño.

 

Marie Neurath

Es posible que os suene Isotype (International System of Typographic Picture Education). Otto Neurath comenzó a trabajar en un método de presentación visual de información estadística en 1925. El método trataba de transformar datos e informaciones básicas en gráficos comprensibles sin necesidad de saber leer. Los datos en forma gráfica mostraban las interconexiones entre ellos, el resultado fue una democratización del conocimiento. Desde el principio contó con la colaboración de Marie Reidemeister (Marie Neaurath una vez casados) y, desde 1928, con la de Gert Arntz como artista gráfico.

Marie fue clave para el desarrollo del proyecto y sus conocimientos en matemáticas. Fue ella quien desarrolló el acrónimo Isotype. Neurath recopiló la información, Arntz desarrolló los pictogramas y los gráficos y Reidemeister convirtió la información y los datos en una presentación visual comprensible. Ella unió a expertos técnicos y diseñadores gráficos, así como al público objetivo. Hizo de catalizador del proyecto.

Años más tarde ya en Inglaterra fue una prolífica autora y diseñadora de libros educativos para lectores más jóvenes y también se ocupó de velar por el archivo Isotype, una vez fallecido su marido.

 

Cipe Pineles

Pineles fue la primera directora de arte en una revista de Moda. Curiosamente aunque pensadas para mujeres los responsables solían ser hombres. Ella también fue la primera en  contratar a artistas emergentes para la ilustración editorial, una práctica previamente inusual. Entre otros encargó a Andy Warhol sus primeras ilustraciones para acompañar historias. Pineles rechazó el estándar de que las mujeres deberían ser sin sentido y enfocadas en encontrar un marido, y consideró a sus lectoras reflexivas y serias. Trabajó en numerosas publicaciones entre ellas: Seventeen, Vanity Fair, Glamour o Vogue.

En 1948, Cipe Pineles marcó otro hito: fue la primera mujer admitida en el Club de Directores de Arte de Nueva York. Es importante remarcar que en aquel entonces la discriminación de género era muy fuerte. Cuando a Pineles la admitieron en el ADC ya había ganado numerosos galardones y la habían nominado durante 10 años consecutivos para su ingreso al Club. Con los años encontró nuevas salidas para su dirección creativa, dirigió el departamento gráfico para el Lincoln Center. También enseñó en la Escuela Parsons de Diseño y Arte desde 1970 hasta mediados de 1980 y siguió trabajando en diferentes proyectos hasta 1991 cuando murió a los 83 años.

 

Elaine Lustig Cohen

Eleaine Lusting (el primer apellido le viene al casarse a los 20 años con el prestigioso diseñador gráfico Alvin Lustig) fue una diseñadora perteneciente al movimiento moderno, artista y pionera por su trabajo en diseño integrando la vanguardia europea y las influencias modernistas en la comunicación gráfica americana de mediados del siglo XX, especialmente en los años 50 y 60. Creó más de 150 diseños de cubiertas de libros y catálogos de museos. En 2011 recibió la medalla del AIGA, el Instituto de Artes Gráficas de Norteamérica, uno de los premios más prestigiosos de diseño en Estados Unidos.

En 1950 Alvin Lustig recibió una oferta para establecer un programa de diseño gráfico en la Universidad de Yale y la pareja se trasladó a Nueva York. Profesionalmente las cosas iban mejorando pero la salud de Alvin se fue deteriorando y aumentó su dependencia de Elaine. Su relación duró siete años hasta su muerte, en 1955.

Lusting Cohen entonces se hizo cargo del estudio de su marido ​ y empezó a trabajar como diseñadora gráfica trabajando para editoriales, empresas, instituciones culturales y arquitectos. El arquitecto Philip Johnson que era cliente de su marido le propuso que asumiera el encargo de la rotulación y señalización del edificio Seagram. Ambos forjaron un importante vínculo que les llevó a colaborar en diversos proyectos como La Casa de Cristal, la Universidad de Yale, el Lincoln Center, el Instituto de Arte Munson-Williams-Proctor y el Museo Sheldon.3​

Al poco tiempo Arthur Cohen, editor y el mejor amigo de Lustig insistió en que continuara diseñando la nueva línea de libros de bolsillo en Meridian Books. Alvin había diseñado 25 y Elaine diseñó más de 100. En 1956 se casó con Arthur Cohen (de ahí, su segundo apellido). Siguió trabajando combinando el diseño con una solida obra artística.

En una entrevista en 2013 explicaba era de las pocas mujeres trabajando en el campo del diseño gráfico entonces y que sus homólogos masculinos no la incluían en los debates porque no la tomaban en serio, pese a estar trabajando en primera línea. “Me dio igual, yo seguía trabajando”, dijo.

 

Muriel Cooper

Muriel Cooper fue una destacada diseñadora gráfica del siglo XX destacando su visión futurista y el uso de nuevas herramientas digitales. Cooper trabajó mucho la impresión, pero también dedicó a mejorar e introducir el diseño en la pantalla y medios digitales. Además de ser una consagrada diseñadora de libros fue también investigadora y educadora.

En 1967 es nombrada Directora de Diseño en MIT Press, donde racionalizó su sistema de producción y diseñó libros clásicos como The Bauhaus (1969) y Learning from Las Vegas (1972), junto con otros 500 más. A mediados de los años 70 fundó el Taller de Lenguaje Visible en el Departamento de Arquitectura del MIT, donde enseñó impresión experimental y producción práctica. Y a mediados de los años 80, fue miembro fundador del MIT Media Lab, donde desarrolló interfaces de software y enseñó una nueva generación de diseñadores. Muriel Cooper murió en 1994 cuando la web todavía estaba en su infancia pero parte de su trabajo más pionero se centró en romper planos bidimensionales en el diseño, explorando visiones tridimensionales del ciberespacio. Ha sido un referente para creadores como John Maeda o Lisa Strausfeld, y  trabajó para que los ordenadores presentaran una versión más atractiva.