Jordi Blasi
Diseñador Industrial
15 de Octubre de 2020

En 1951, el artista y diseñador Isamu Noguchi visitó la ciudad de Gifu, en Japón, cuna de la fabricación de faroles y paraguas de papel, donde se inspiraría para el diseño de las lámparas Akari, fabricadas de la forma tradicional japonesa, y cuya misión inicial tendría por encargo revitalizar la industria local de la fabricación de lámparas tradicionales

Naguchi visitó Gifu para presenciar una noche de pesca con cormoranes, en un festival a lo largo del río Nagara, iluminado por linternas de papel llamadas Chochin y fabricadas a mano a partir de corteza de morera. Aun habiendo sido una de las capitales de la industria de faroles tradicionales, con los años, su predominancia se difuminaría por culpa de la producción generalizada de ejemplares más económicos y de peor calidad. Durante su visita, Noguchi observó que las linternas de papel de Gifu existían principalmente como elemento de decoración pero no en su dimensión más funcional. El alcalde de Gifu tras conocer al artista, le emplazó a revitalizar aquella industria. Noguchi creó rápidamente dos ideas que el periódico local describió como "deformadas". Entre sus características destacaba un simple ejercicio de sustitución de la vela tradicional por una bombilla incandescente

Isamu Noguchi rodeado de algunos de los modelos de la colección Akari.

 

Noguchi adoptó el término Akari, una palabra japonesa que significa "luz", con asociaciones tanto con la iluminación como con la ingravidez. Habiendo conceptualizado Akari como una forma de escultura desde el principio, Noguchi enfatizó un aspecto que los fabricantes tradicionales daban por sentado, la construcción plegable de estas linternas, lo que significaba que su escultura podía almacenarse y enviarse plana, empaquetada en un sobre. Este juego entre lo material y lo inmaterial se convertiría en un rasgo central de la concepción de las lámparas de Noguchi.

Aquel mismo año, Noguchi se asoció con Ozeki Jishichi Shoten (más tarde Ozeki & Co., Ltd.), una empresa fundada en 1891 y una de las sobrevivientes del colapso de la industria tradicional. Ozeki supervisaría la construcción de moldes de madera en los que Akari se haría a mano, tanto para ensartar sus nervaduras de bambú como para adherir tiras de papel washi. Con la ayuda de un pequeño grupo de amigos, Noguchi instaló una oficina en Tokio y una sala de exposición para Akari and Associates. Mientras tanto, Noguchi mostró a Akari en una importante exposición de su reciente cerámica y escultura en el Museo de Arte Moderno de Kamakura en 1952, y más tarde en una galería en las oficinas de la revista literaria Chuo Koron en 1954.

Isamu Noguchi durante la fabricación de un modelo de la lámpara Akari.

 

Cada lámpara Akari se fabrica  mano con papel washi de la corteza interior de la morera. Las nervaduras de bambú se extienden a través de esculturales formas de madera moldeada. El papel washi se corta en tiras y se pega en ambos lados del marco. Una vez que el pegamento se ha secado y se fija la forma, la forma de madera interna se desmonta y se retira. El resultado es un formulario de papel resistente, que se puede plegar y empaquetar plano para su envío.

Con el cálido resplandor de la luz proyectada a través del papel hecho a mano sobre un marco de bambú, Isamu Noguchi utilizó materiales tradicionales japoneses para llevar un diseño moderno al hogar. 

Akari se distingue de la tradición de los faroles por sus armaduras simples y sin adornos y su variedad de orientaciones, alejándose de un formato colgante habitual. A principios de la década de 1960, Noguchi introdujo soportes de metal de un solo vástago para algunas de las lámparas, ofreciendo otra opción para los modelos que inicialmente eran solo colgantes.

Noguchi llegó a comprender completamente el desafío que representaban las imitaciones cuando se propuso encontrar un distribuidor en los Estados Unidos en la década de 1950. Los costos de importación y envío, así como la recuperación de los costos de material y mano de obra, significaron que los precios minoristas de Akari eran demasiado caros en comparación con otros modelos existentes. No obstante, Noguchi consiguió colocar a Akari gracias a la visibilidad que conseguiría en revistas de diseño y medios especializados.

A fines de la década de 1960, cuando la carrera y los viajes de Noguchi desviaron la dedicación necesaria para mantener la empresa en funcionamiento, este delegó sus operaciones, manteniendo un catálogo que con más de 100 modelos, que seguían fabricándose en Gifu, donde la industria tradicional consiguió sobrevivir gracias a un proyecto de diseño.

Colección completa de la colección Akari, diseñada por Isamu Noguchi.