Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
28 de Abril de 2020

Aquello que le llaman Flat Design o “Diseño Plano” consiste en eliminar o reducir todo tipo de añadidos (ya sean decorativos o no) en un diseño, para simplificar la imagen resultante. Se eliminan texturas, degradados, biselados, sombreados, etc. Es decir, todo lo que no sea esencial para transmitir mensaje o información que se quiere hacer llegar al usuario. Esta tendencia ya empezó hace unos años en el diseño de webs e interfaces. En ese contexto, donde a menudo, las imágenes son de pequeño tamaño es más importante que en ningún otro la claridad. Un diseño plano, sin brillos ni destellos, ayuda a su legibilidad de forma importante.

Donde primero lo vimos fue en los pequeños iconos de las app del móvil. El cambio de Instagram trajo un cierto revuelo. Algunos usuarios rechazaban perder el referente a la cámara Polaroid y su aire hipster. Pero, como siempre, nos acabamos adaptando a los cambios. Y después vinieron casi todos los iconos del menú. Lo mismo ocurrió con las ilustraciones de esas Apps y la legibilidad mejoró.

 

El salto del Flat Design al diseño offline se ha hecho esperar pero ha llegado y ya son muchas las marcas que han rediseñado sus logos para adaptarlos a esta tendencia. En este caso, no se trata tanto de mejorar la legibilidad, aunque efectivamente así sea, sino de expresar con su logotipo una cierta limpieza, claridad, transparencia y también ligereza.

 

Una de las últimas marcas que han pasado por el quirófano para estilizarse ha sido Volkswagen. Lo hizo con el lanzamiento de un modelo eléctrico, lo que nos da alguna pista del objetivo del rediseño. Hace unos años, los coches, tendieron a crecer, con los todoterrenos y los SUV como estandartes. Se hicieron robustos, casi diría que desmesurados. Para esos productos, un logotipo metalizado, con volumen, relieve o brillos era muy adecuado. Así que los logotipos de automóviles también ganaron algunos quilos de más. Todo cuadraba. Ahora, los coches eléctricos son el caballo de batalla para las empresas del sector, así que el giro hacia lo simple, lo desnudo, lo “delgado”, parece responder a una lógica para aligerar la imagen que tenemos de sus coches. Antes de VW, marcas como Mini ya habían hecho ese tránsito hacia lo ligero y también a partir de la introducción de modelos eléctricos.

Pero esta tendencia no se limita a los automóviles, desde imágenes de partidos políticos como el PP a Apple, pasando por Pepsi, Google, Netflix o Starbucks han sido “aplanados”. La pregunta es si este diseño ligero va a quedarse con nosotros o va a ser una moda pasajera, como lo fueron los brillos metalizados. Es difícil responder a eso. Obviamente, en términos de legibilidad parece evidente que una economía de medios es deseable. Cuanto menos ruido mejor. Pero alguien levantará la liebre de la notoriedad. Si todo es Flat Design quien primero apueste por algo más complejo, puede que obtenga diferenciación y resonancia. Y si eso ocurre, la caída en cascada hacia un nuevo boom de un “Fat Design” o “Diseño Volumen” podría ser general.

 

A todo esto, hay un pequeño gran detalle: el usuario. No hablo del consumidor, al que hay que seducir. Hablo del usuario a quien se ha de dar servicio efectivo, funcional y racional. Al menos en el entorno web/apps, espero sinceramente, que el Flat Design se quede mucho tiempo. Nuestros ojos, la navegación y la limpieza de la lectura son suficientes motivos para que así sea. Este tipo de diseño facilita el uso y la comprensión de interfaces gráficas en pantallas “pequeñas”. El mejor ejemplo es Android y algunas aplicaciones como Feedly, Dropbox o Hangouts.  Son simples, fáciles de utilizar, claras y visualmente atractivas para un entorno donde se interactúa de forma táctil y con dispositivos de hasta 10 pulgadas. Al mismo tiempo, un diseño plano es mucho más sencillo de que sea “responsive”, es decir, que se adapte con facilidad a diferentes dispositivos y pantallas. Auguro un largo trayecto en este entorno digital. 

Otra cosa serán las marcas, que necesitan novedades constantes para obtener la atención de los medios y el público. En el branding más ortodoxo, puede que todo cambie en poco tiempo. También deberemos ver si el periodo excepcional por el que estamos pasando, reconfigura las necesidades de comunicación de las marcas. Llevo días imaginando en que deben estar pensando los gestores de la marca Zara. El último rediseño, apiñaba las letras de forma sostensible. Dejarme hacer una broma, pero es un logo que no guarda las distancias sociales postpandemia. ¿Cambiaran ese nuevo logo por el anterior, mucho más esponjado? A buen seguro que deben tener algún quebradero de cabeza en ese sentido. De hecho algunas marcas han lanzado campañas modificando sus logos para concienciar de la necesidad de esa distancia social. McDonald’s, Coca Cola, Audi, Desigual,  Mercedes o la propia Volkswagen, tienen anuncios en esa línea. No son rediseños de branding, son un juego visual para comunicar su apoyo a la sociedad en un momento tan particular y doloso. ¿Abrirán esas campañas el camino de un “Extensed Design”?