Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
31 de Julio de 2020

La pandemia del Covid 19 ha acelerado un proceso que ya estaba en marcha en las ciudades de medio mundo, la recuperación del espacio urbano para las personas. Desde el advenimiento del automóvil, este modo de transporte se convirtió en el principal protagonista de la urbe. Sus calles se fueron configurando a modo de circuito donde lo importante era asegurar la fluidez del tráfico rodado.

De hecho, durante años, parecía que el espacio público era simplemente un lugar de tránsito entre el trabajo y la casa, entre el supermercado y la casa o entre las compras y la casa. Tanto es así, que los Situacionistas, en los años 60', reivindicaron, con sus derivas, un uso de la ciudad no lucrativo, no productivo, no consumista. El estallido de la revuelta del 68' hizo evidente que el espacio urbano es el lugar donde se visualizan los conflictos.

Con los años, las ciudades han tendido a peatonalizar sus centros históricos. Las tramas urbanísticas más densas y las calles más estrechas agradecieron la desaparición del coche en post del paseo a pie. Los comerciantes, reacios al principio, vieron como incrementaban sus ventas y en realidad, en algunos casos, los “cascos históricos” se convirtieron, de facto, en un bulevar comercial a cielo abierto. Una especie de centro comercial con un buen decorado. El fenómeno del turismo masivo, y la proliferación de las terrazas de bares y restaurantes, llevo ese mercantilización de las calles céntricas al límite de lo soportable. El movimiento del 15M con sus acampadas, nos recordó que podíamos tomar las calles y las plazas, para algo más que comprar un nuevo móvil o ir de rebajas.

Ciudad de Panamá

Desde hace unos años, en algunas ciudades, se ha impulsado un espacio público libre de coches que deja espacios no comerciales al disfrute de los ciudadanos. En muchos casos, este recuperación de espacios para el peatón, para el juego, o simplemente el disfrutar del espacio urbano se hace a través de una metodología llamada Urbanismo Táctico. Este urbanismo se caracteriza por trabajar con operaciones urbanísticas no permanente, sin grandes obras, ni inversiones millonarias. Las ventajas de estas intervenciones es que son reversibles sin grandes gastos. Como en el proyecto de las Superilles de Barcelona, se prueba, se perfecciona, se rectifica y cuando parece que se ha encontrado con una buena fórmula, se puede clonar y reproducir en otros puntos de la ciudad. Por supuesto, este urbanismo tiene limitaciones y como toda actuación que obliga a los usuarios a cambiar sus hábitos, genera recelos, polémicas y debates encendidos.

Barcelona

Este urbanismo táctico ha encontrado en los elementos gráficos un aliado poderoso para señalizar, significar, visualizar y configurar los espacios en los que se trabaja. La “gráfica urbana táctica”, está medio camino de la señalización y los proyectos de Supergraphics. Estas “supergráficas” surgieron en los años 70' en EEUU y tienen en la diseñadora Barbara Stauffacher Solomon su máximo exponente. Años más tarde, otra diseñadora, Paula Scher, recupero el concepto de grafica expandida en el espacio. Lo que entonces eran espacios privados, fachadas e interiorismo, ahora es espacio público y ocupación de antiguas calzadas.

Estas actuaciones gráficas están servicio del urbanismo y no pueden ser simples decoraciones coloristas, pero es cierto que aportan cromatismo, diversidad y singularidad en unas ciudades que, a menudo, son un sinfín continuo de gris de asfalto y cemento.

Milán

En lugares muy diversos como Rionegro (Colombia) y Salt Lake (Estados Unidos), Municipio de Panamá (Panamá), Milán (Italia), aquí en Barcelona, y muchos otros, se está utilizando la gráfica como parte esencial de las operaciones del Urbanismo Táctico. En casi todos los casos, lo más interesante es la vida que surge una vez se han apartado los coches. Y el color de fondo simboliza, de forma bastante eficiente, la efervescencia vital que surge en estos espacios “robados” al tráfico. Lo que es deseable es que estas operaciones se hagan no solo “para la ciudadanía” sino “con la ciudadanía”. No siempre es fácil, el consenso es muy complejo y a menudo, hay que partir de algo, para que los usuarios puedan visualizar y opinar, porque en abstracto lo más común es llegar a la parálisis y la eternidad de procesos de participación que derivan en gestión de emociones y causalidades particulares.

Salt Lake

En todo caso, respecto al papel de la gráfica que hoy mostramos, se abre un campo de trabajo interesante para equipos mixtos de diseñadores, arquitectos, graffiteros, artistas visuales, urbanistas, sociólogos, etc. Ya hay algunos estudios que están trabajando en esta línea. Solo para visualizarlos reporto a tres de ellos, de contextos distintos y como ellos mismos se presentan.

Boamistura en Madrid: Somos un equipo multidisciplinar con raíces en el graffiti nacido a finales de 2001 en Madrid. Nuestro trabajo se desarrolla principalmente en el espacio público. Hemos tenido la fortuna de realizar proyectos en Sudáfrica, Brasil, México, EE.UU, Georgia, Argelia, Chile, Kenia, Noruega, Reino Unido, Serbia, China o Panamá. Nuestro cuartel general está en Madrid y pasamos el día de aquí para allá entre pinturas, ordenadores y partidas de ping-pong. Amamos lo que hacemos. Entendemos nuestro trabajo como una herramienta para transformar la calle y crear vínculos entre las personas. Sentimos una responsabilidad con la ciudad y el tiempo en el que vivimos.

Giro Urbano en Chile: Somos una empresa que surge para poner a disposición de las personas espacios de calidad, accesibles para todos. Nuestro objetivo es suministrar, mantener e instalar equipamiento urbano, destinado a la recreación y al deporte para incidir en una mejor calidad de vida en niños, jóvenes, adultos, deportistas, y adultos mayores. Nuestro proyecto ambiciona dar un giro urbano, aportando espacios inclusivos e innovadores a través de nuestras distintas líneas de productos. Queremos contribuir a mejorar nuestros espacios públicos.

Team Bettter Block en Dallas, EEUU: Para los creadores de ciudades, Team Better Block son los expertos en planificación urbana que desbloquean el interés y la creatividad del público con un proceso que diseña para la comunidad, la conexión y el comercio desde cero. El equipo Better Block fue fundado en 2010 por Jason Roberts y Andrew Howard, como una empresa de divulgación pública enfocada en el transporte y la creación de lugares que rediseña temporalmente, áreas urbanas dominadas por el automóvil, arruinadas y subutilizadas en centros vibrantes. Desde entonces, el enfoque The Better Block se ha utilizado en más de doscientas ciudades de todo el mundo para ilustrar los rápidos cambios en las calles y la revitalización de la comunidad. El trabajo del equipo Better Block se presentó en la Bienal de Venecia de 2012 y ha sido destacado en The New York Times, The Washington Post y Dwell Magazine.