Esther Rico
Área de Espacios
16 de Octubre de 2018

Creo que sostenible y chic serían los últimos adjetivos asociados a una lavandería; pero las hermanas Williams, lo han conseguido creando un espacio dónde la atención está puesta tanto la ropa como en generar un lugar en el que apetece esperar la ropa limpia. Interiores luminosos, bañados por luz natural del patio trasero y potenciados  por la elección de la paleta de colores: blanco principalmente combinado con mostaza y coral para aportar calidez a un espacio en el que el acero inoxidable de los frontales de lavadoras y secadoras podría resultar demasiado técnico.

Las fundadores de Celsious han conseguido dar con un nicho de mercado pendiente en la práctica de la sostenibilidad; un local que previamente alojaba una peluquería en el barrio de Williamsburg, Nueva York. Solucionan el problema de que lavadoras y secadoras sean un bien escaso en esta urbe, en el que el m2 es escaso y que seguirá siéndolo según las tendencias de crecimiento exponencial de las poblaciones urbanas.

 

 

En la construcción del espacio también han sido coherentes con el principio de sostenibilidad; usaron materiales preexistentes en el local, como el corcho del suelo de la mezzanine en la parte posterior de las secadoras, baldosas del metro de Nueva York y mármoles recuperados en de Big Reuse NYC y sillas de Arne Jacobsen compradas de segunda mano en Craiglist.

La carta del Clean Café sigue con el concepto creado y ofrece café obtenido directamente de los agricultores, pastelería elaborada con harina orgánica; en línea con el jabón usado, que tan sólo contiene tres ingredientes, suficientes para la limpieza de las prendas si previamente se han tratado las manchas y perfectos para el cuidado de nuestra piel que está en contacto con la ropa, órgano de mayor extensión que poseemos; todo esto combinado con tiempos record en lavado y secado de las prendas. Eficiencia, eficacia, diseño y sostenibilidad conviven perfectamente.

 

 

Fotografía Anne Rose

http://celsious.com/