Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
16 de Febrero de 2018

La originalidad debe ser uno de los adjetivos más sobrevalorados del diseño. Sorprendentemente en muchos casos nos damos cuenta que aquello que parecía original, forma parte de una tendencia u otra. Al mismo tiempo veo como muchos alumnos, cuando buscan inspiración entran en Pinterest o Instagram o en el mejor de los casos Behance para buscar referencias. El problema de hacerlo es que en estas plataformas solo hay imágenes, no se define el encargo, no se conocen las limitaciones, no sabemos que nos quería comunicar el diseñador, no sabemos si ha sido exitosa. En definitiva no conocemos su efectividad.

Cuando se habla de un diseño funcional se suele asociar a una estética determinada, ligada con la Escuela Suiza. En realidad, funcional, es aquel diseño que cumple su cometido con eficacia. Igual de funcional puede ser la portada más racionalista para un libro de Adolf Loos como el tetrabrick del caldo Aneto, hecho con Comic Sans.

Lo interesante de tener referencias es entender la estrategia que uso el diseñador para ese propósito y ver si esa estrategia nos sirve a nosotros para solucionar el problema de comunicación que tenemos entre manos. El resultado formal puede ser muy diferente, pero la estrategia puede ser compartida, si creemos que nos puede ayudar a ser eficaces.

Un buen antídoto para creernos originales es pasearse por la web trendlist. En ella encontramos casi todas las posibilidades gráficas posibles. Des del uso de la distribución de los volúmenes a la tipografía o la alineación de la misma. Incluso podremos ver en qué año “se llevaba” más una tendencia u otra. Es una buena cura de humildad. Pero sigue siendo una colección de cromos, vemos imágenes, sin contexto y sin más información que el estudio, el año de realización y el país de procedencia. También se incluye un link de la fuente original. En algunos, pocos, casos allí podremos saber más.

En todo caso, relajémonos respecto a la originalidad y dediquemos los máximos esfuerzos en dar un servicio efectivo a nuestro cliente y sobre todo un producto que ayude a nuestros usuarios a entender aquello que les queremos contar.  Tal como decía Paul Rand: "No intentes ser original. Tan sólo intenta ser bueno."