Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
14 de Septiembre de 2018

Cuphead es un videojuego de éxito hecho por una pequeña compañía con sólo cuatro desarrolladores en un principio. Hasta ahí nada anormal, el sector de los videojuegos es aún muy joven y hay por tanto muchas fisuras en el mercado para que pequeñas producciones se puedan hacer un hueco en el mercado. En concreto, Cuphead ha vendido más de 2 millones de copias desde que saliera a la venta en septiembre de 2017. Que en un entorno tan masculinizado y propenso a la tecnofilia sea un juego ideado por una mujer hecho con animación “old school”, que nos remite a los inicios de los “cartoons” americanos, ya es menos habitual. Que encima, no se base en la épica del soldado/vikingo/patriota/defensor de la galaxia si no en las peripecias de una taza de café con muy malas pulgas es lo suficientemente raro como para analizarlo.

Tráiler de Cuphead para Xbox One

La creadora y productora de esta rareza es Maja Moldenhauer, madre, experta en biomedicina, ejecutiva de banca y, finalmente, desarrolladora de videojuegos. Y digo lo de madre porque parece que los videojuegos es cosa de muchachos imberbes i “nerds”. Su marido forma parte del equipo que ella dirige. Maja decidió lanzarse a la piscina después de una discusión familiar, quizás por eso los rivales de nuestro Cuphead son objetos domésticos pasados por el filtro del surrealismo propio de Betty Boo, Félix the Cat, Otto Messmer o el primer Mickey Mouse. Cada frame es una obra hecha a mano, con paciencia y dedicación. Puede parecer absurdo pero pintar a mano 6.000 gotas de lluvia haciendo de cada gota una obra independiente, da como resultado una maravilla que ha convencido a público y crítica. Ha recibido varios premios en el The Game Award al Mejor Videojuego Independiente y a la Dirección Artística y también premios en los BAFTA de Videojuegos (British Academy Games Awards).

Proceso de animación de Cuphead

Por todo ello, incluido el uso de música de jazz con grabaciones originales de los años 30, Cuphaead ha abierto algunas puertas en el mundo de los videojuegos, sobre todo en lo que respecta al género. Tal como la misma Maja Moldenhauer ha declarado “En una industria que está fuertemente dominada por los hombres hoy en día, darte cuenta de que tienes ventaja por estar trayendo una nueva perspectiva al panorama de los juegos, que llegará a una nueva demografía de personas. Así que si una compañía puede darse cuenta de ello, reconocerlo y darse cuenta de que eres un gran recurso debes aprovecharlo y apoyarte en esa mesa, no tomar un no por respuesta y mantenerte con ello”.

En cuanto a mecánica es sencilla, el clásico dispara y corre, pero al mismo tiempo no es un juego fácil. La historia central relata las peripecias de una taza para pagar su deuda con nada menos que el mismo diablo. Lo curioso es que la dificultad acompañada de esta gráfica “oldie” engancha y muchos jugadores ya esperan la segunda entrega de Cuphead. A mí, personalmente, si encuentran un buen guion, me encantaría ver la versión film.