Jordi Blasi
Diseñador Industrial
18 de Diciembre de 2019

En 1971, durante una conferencia de prensa, el presidente de los E.U.A. Richard M. Nixon declaró el consumo de drogas como el enemigo número uno del país y solicitó la aprobación de un presupuesto de 155 millones de dólares para la constitución de la DEA, la agencia federal para la lucha contra el contrabando.

Durante la década de los años setenta, la DEA emprendería diversas acciones, entre las cuales la ley anti parafernalia, que prohibiría la comercialización y distribución de cualquier elemento relacionado con el consumo de estupefacientes. Una ley de redacción confusa que a la práctica posibilitaba la prohibición de casi cualquier objeto.

La ley rápidamente destapó las quejas de los estanqueros, los cuales, durante una reunión de representantes con la administración, preguntaron sarcásticamente si también se prohibirían las cucharillas de café del McDonald’s, ya que muchos consumidores de cocaína las usaban.Y así fue como, a partir de un comentario y las fuertes presiones que vendrían, en diciembre de 1979, McDonald’s decidía eliminar las cucharillas de café de sus 4.500 restaurantes, sustituyéndolas por una nueva versión.

Unas cucharillas fabricadas en plástico inyectado que preveían en su diseño la utilización de la mínima cantidad de material. Diseñadas a partir de un delicado mango que incorpora en un extremo el logotipo corporativo, que amplía la superficie facilitando su sujeción, y de un cabezal cóncavo en el otro, ideado inicialmente para dosificar el azúcar, y que servía también para medir una dosis de 100 mg. de cocaína; convirtiendo las cucharillas en un utensilio extremadamente popular entre los consumidores de este estupefaciente. Diseño planificado versus experiencia de usuario.

Cucharilla de café retirada en 1979 de más de 4.500 establecimientos McDondald’s.