Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
28 de Marzo de 2019

En esta tercera entrega de la serie de pequeños recordatorios alrededor de personajes interesantes de la escuela Bauhaus con motivo de su centenario, intentaré explicaros la potencia de esta pareja de creadores y pioneros.

El recorrido de László es bastante conocido, su trabajo durante y después de su paso por la Bauhaus ha sido materia de estudio y de múltiples exposiciones. A pesar de que impartió materias como Metal, Escultura o Materia y Espacio, se le recuerda por su aportación al universo gráfico de la escuela de Weimar, ya que fue clave para el desarrollo de un lenguaje visual propio. La pasión de László Moholy-Nagy por la tipografía y la fotografía inspiraron el interés de la Bauhaus en la comunicación visual. Moholy-Nagy veía al diseño gráfico, especialmente al cartel, evolucionar hacia la fototipografía. A esta integración objetiva de la palabra y la imagen, para comunicar un mensaje con independencia absoluta, la llamó “nueva literatura visual”. Moholy-Nagy empleaba la cámara como un instrumento de diseño. Tras ejercer como profesor en la Escuela Bauhaus alemana entre 1923 y 1928, Moholy-Nagy  fundó en 1937 en Chicago la llamada New Bauhaus, germen del actual Instituto de Diseño del  Illinois Institute of Technology. Su trabajo es muy amplio y va desde la pintura a las escenografías para operas. Recomiendo su libro “La nueva visión. Principios básicos del Bauhaus” donde Moholy narra la labor desarrollada en El Bauhaus en el campo del diseño en general, donde, fusionando, teoría y práctica, no sólo renovó la metodología didáctica clásica, sino que, como anticipo al mundo futuro, lanzó al mercado libros e impecables objetos de diseño concebidos y desarrollados en sus talleres.

László Moholy-Nagy, Portada para Foto-Qualität vol. 9, 1931.

 

De Lucia Moholy en cambio, se ha sabido poco hasta hace unos años. De hecho durante décadas parecía que lo más importante de Lucia hubiera sido que estuvo casada con Lazslo desde 1921 a 1929. Sin embargo el papel de esta estudiante de Filosofía, Filología e Historia del Arte en la escuela Bauhaus fue importantísimo. Junto con su compañero, experimentaron con multitud de novedosos procesos en el cuarto oscuro pero todas las publicaciones siempre fueron a nombre de László. Pero más allà de eso, realizó una rica labor de documentación fotográfica de todos los aspectos de la vida diaria en la Bauhaus, desde lo más doméstico hasta los trabajos y diseños realizados, incluyendo retratos a muchas de sus más importantes figuras, desde el mismo Moholy-Nagy, hasta diseñadoras y fotógrafas como Marianne Brandt u otros reconocidos artistas internacionales de la talla de Paul Klee, Kandinsky, Georg Muche o Anni Albers. En realidad casi todas las fotografías que se conservan de la escuela y su entorno, son de Lucia.

László Moholy-Nagy, Poster Pneumatik. 1924  

Ya separada, la artista se unió sentimentalmente al diputado comunista Theodor Neubauer, quien fue detenido acusado de la quema del Reichstag y finalmente ejecutado. Cuando ella huyó de Alemania, por ser judía, dejó su archivo a su exmarido László, este se lo confiaría a Walter Gropius cuando también salió del país. Esto daría lugar a una gran disputa dado que el arquitecto nunca comunicó a Moholy su paradero, ni tan siquiera cuando Lucia le escribió pidiéndole sus fotografías. Cuando Gropius se estableció en Estados Unidos, realizó varias exposiciones sobre la Bauhaus, usando las fotografías de Lucia sin citarla en ningún momento.  “Fue durante los últimos años de su vida cuando Moholy reclamó su autoría, pero hay que señalar que en aquellos tiempos la omisión de la autoría en la fotografía era algo frecuente. “Es muy posible que Gropius considerase que Moholy simplemente había documentado su obra, sin considerar como arte la fotografía”, dice Mercedes Valdivieso, comisaria de la primera exposición que se celebró en España de la artista, en el Instituto de Estudios Ilerdenses, y autora de la primera publicación que se hizo eco de la polémica.

Para resumir la importancia de Lucia, László diría años más tarde: "El faro de su inteligencia iluminaba mi propio caos emocional. Ella me enseñó a pensar".

László Moholy-Nagy, Tres collages fotográficos, 1924

Lucia Moholy: Bauhaus, Dessau, 1926