ESdesign
ESdesign- Escuela Superior de Diseño de Barcelona
29 de Diciembre de 2017

1.- Conoce el espacio como si fueras tú mismo

Cada proyecto es distinto. Las reglas del equilibrio, la distribución y la luz se acercan a las matemáticas, pero eso no quiere decir que deban aplicarse de manera automática. Cada espacio es único y la labor del diseño de interiores es que siga siéndolo. Así que hay que tomarse la molestia de conocer ese espacio. Las zonas más cálidas, las que será necesario aislar más, aquellas más resguardadas del ruido. El diseño de interiores no debe ser agradable solo a la vista, sino a los cinco sentidos.

 

2.-¿Cuál será la función de ese espacio?

No hay proyecto pequeño. En todos ellos la labor del diseñador debe ir un poco más allá que la mera presentación de unos planos con unas paletas de colores determinadas. Igual que los médicos deben elaborar las historias de sus pacientes, los diseñadores deben elaborar las de sus espacios. Habla con tu cliente, pregúntale a qué va a dedicar esa habitación. Y no te conformes con un par de palabras. Interésate por el uso real. No es lo mismo un salón comedor para una familia que apenas lo usa que para otra que recibe varias visitas al mes. Te ahorrarás mucho trabajo y ganarás fama de profesional eficiente si haces las preguntas adecuadas al principio.

3.- Practica un diseño de interiores realista y apasionado

No es muy práctico diseñar un cuarto de baño espacioso y lleno de ornamentos cuando dispones de dos metros cuadrados. Ni para domicilios, ni para hoteles ni para cafeterías. Realista no quiere decir modesto. Por eso es tan importante aprender diseño de interiores antes de lanzarse a la decoración. Tus ideas pueden ser maravillosas, pero no funcionar en el mundo real. Tienes que aprender a hacer que imaginación y realidad colaboren y se hagan más grandes la una a la otra.

 

4.- Satisface las necesidades de tu cliente, no las tuyas

No hay nada más infructuoso que pelearse con un cliente. Es posible que, como diseñador, sepas más de diseño de interiores que él. Eso debe servirte para ofrecer el mejor diseño de que seas capaz. Pero, en ocasiones, los clientes no desean un diseño impecable, sino un espacio en el que se sientan a gusto. Puede que su sentido de la comodidad choque con tu sentido de la armonía y el equilibrio. Recuerda en esos casos que lo más importante de un diseño es que sea vivido y disfrutado. Los mejores diseños son aquellos que cumplen con las exigencias del diseñador y del cliente. Pocos profesionales logran satisfacer a ambos. Si debes sacrificar a uno de los dos, que sea a ti mismo. Tu cliente no te agradecerá un espacio bellísimo en el que no se sienta cómodo. Por el contrario, te recomendará si le entregas un espacio que le satisfaga.