Jordi Blasi
Diseñador Industrial
30 de Enero de 2019

Percibimos los objetos a partir de los sentidos y mediante categorías intelectuales que establecemos y que nos permiten identificar una mesa, un plato o un cohete. Conceptos que establecemos mediante la abstracción de las características fundamentales que nos permiten identificar correctamente la mesa, el plato o el cohete.

Y, aunque la forma no suele ser un factor determinante para la identificación de un objeto (Identificamos una mesa, sea redonda o cuadrada) sí supone su primera carta de presentación. Nuestra primera relación con los objetos suele ser siempre a partir de su forma, pero:

-¿Qué forma tiene un cohete?-

Hace unos días, Elon Musk desveló el estado en el que se encuentra la construcción del Starship, el cohete con el cual planea misiones a Marte con la empresa SpaceX. Y ha sido precisamente el aspecto formal del vehículo, el factor que más controversia ha generado entre sus seguidores.

Si Hergé en "Objetivo: La luna" se inspiró en el cohete V2, un misil balístico desarrollado por la Alemania nazi para atacar a Bélgica, Musk parece ahora haberse inspirado en el cohete que aparece en la portada del cómic "All Aboard for the Moon", de Amazing Stories, publicado en Abril de 1947 por Ziff-Davis Publishing Company.

Casualidad o no, la forma del Starship recurre a un objeto referencial, a un esbozo mental con el que la mayoría de nosotros hemos categorizado a los cohetes. Una vaga mezcla entre ficción y realidad que nuestro intelecto ha categorizado de forma precaria, precisamente porque intuimos que la forma de un vehículo interplanetario debe estar todavía en construcción, y por lo tanto, difícilmente puede constituirse en característica fundamental.

Casualidad o no, Musk recurre a la categoría mental en la que más o menos tenemos categorizado a los cohetes, se apropia de ella y nos facilita enormemente su identificación. ¡Éxito viral garantizado!

La portada del cómic "All Aboard for the Moon" junto al Starship, de SpaceX.

 El cohete dibujado por Hergé, junto a su objeto referencial: el misil balístico V2.

Los principales cohetes construidos a lo largo de la historia.