Jordi Blasi
Diseñador Industrial
21 de Marzo de 2018

Diseñada en 1972 por Peter Opsvik, la silla Tripp Trapp se ha convertido con los años (y más de 10 millones de unidades vendidas) en un magnífico paradigma del buen diseño. Un producto funcional, concebido racionalmente, extremadamente versátil y en el que la forma queda sujeta a la función, evitando cualquier gestualidad formal gratuita.

Fabricada en madera maciza de haya, barnizada o lacada en distintos colores y comercializada por la firma noruega Stokke, la silla Tripp Trapp se adapta a la altura del usuario, desde los primeros meses de vida hasta que este se hace mayor.

Esta fue precisamente la idea de Peter Opsvik: Diseñar una silla que creciera con los niños.  Al maniobrar el asiento y el reposapiés hacia arriba y hacia abajo, a partir de un simple encaje, la silla es capaz de proporcionar un asiento cómodo y ergonómico a cualquier edad.

Un producto que apenas ha sufrido cambios desde su concepción original, más allá de incorporar algunos elementos de seguridad y distintos accesorios para los bebés. Un producto, que más allá de su diseño, nos enseña a valorar los objetos con los que convivimos, a apreciar sus cualidades funcionales y emocionales, la nobleza de los materiales, la responsabilidad con nuestro entorno y que respetar el paso del tiempo es siempre más valioso que engañarnos mediante tendencias efímeras sujetas a modas pasajeras.