Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
02 de Junio de 2020

Ibán Ramón es un diseñador valenciano con una buena trayectoria a sus espaldas. Su trabajo siempre discurre entre la experimentación y la simplicidad. Habitualmente sus piezas no buscan los fuegos de artificio. Suele trabajar con estructuras gráficas sólidas y opta por la eficacia de la discreción, cuando es posible. En sus perfiles sociales suele mezclar trabajos con fotografías y arquitectura, algunas de sus debilidades. Desde que se inició el confinamiento empezó a mostrar carteles bajo el nombre de Proposters, ahora que ha dado por cerrada la serie, le preguntamos algunas cosas sobre esos posters, el confinamiento y su pasión por la fotografía.

 

Durante el confinamiento has “colgado” en Behance e Instagram, una serie de carteles bajo el nombre de Proposters, imagino que jugando con la sonoridad parecida a “propostes” (propuestas). ¿De dónde vino la idea y/o que objetivo tienen estos carteles?

Efectivamente el nombre, similar a “propostes”, es porque nadie me encargó nada, a pesar de lo cual decidí iniciar el diseño de una serie de carteles/posters. Fue a finales de 2018, la cosa iba sin prisa, como un ejercicio personal (otro más) con la idea de, en un futuro, editar en papel algunos de ellos.

 

Los carteles se intercalan en tu muro con fotografías que muestran la ciudad de Valencia sin nadie en las calles. Tú sueles colgar fotografías de arquitectura, un tema que parece interesarte. ¿Carteles y fotografías son parte del mismo proyecto?

En realidad no son lo mismo, pero es el contexto que hemos vivido el que los une definitivamente. Las fotos se inician con una colaboración con una revista de la ciudad, la verdad es que siempre imaginé poder fotografiar algunos edificios de Valencia en una situación similar, sin gente por las calles; y cuando empezó el confinamiento tuve una conversación con los editores de "Valencia City” y salió esta colaboración. Tengo mucho material que todavía no he mostrado. Pude, permiso de por medio, recorrer caminando y fotografiar la ciudad durante varios días, en los que solo me tropezaba con algún policía o ambulancia, eran los momentos más duros de la pandemia, fue una experiencia impresionante. Empecé a publicar las fotos en Instagram, intercaladas con los carteles de la serie “proposters”, del mismo modo en el que normalmente suelo alternar fotografía y diseño gráfico en esta red social.

 

En ellos hay mensajes que sin llegar a ser de cursi optimismo sí parecen encarar el confinamiento, con cierto humor, a veces ironía pero en todo caso en un sentido positivo. ¿Eran fruto de tu propia experiencia domestica?

Sí, fue una especie de catarsis personal, además del ejercicio de experimentación gráfica, siempre apetecible y necesaria. Efectivamente procuré no ser excesivamente dramático, y reírme un poco de algunas de las cosas que hemos vivido, pero sin dejar, en ningún momento, de ser consciente de la gravedad de la situación.

 

El cartel ha sido históricamente uno de los soportes emblemáticos para los diseñadores, pero en este caso están pensados para un soporte digital como Instagram. ¿Te los planteas de forma diferente?

Yo pienso una cosa que puede parecer paradójica, y es que las pantallas y las redes sociales le han dado mucho futuro al cartel, es casi más necesario que nunca que los carteles (los que han de difundirse a través de las redes) sean en cuestiones técnicas más carteles que nunca. Yo siempre he procurado que mis diseños de carteles cumplieran a rajatabla con lo que el medio exigía; las cuestiones clásicas: síntesis visual, pocos elementos, textos cortos, colores suficientemente contrastados, planificación del recorrido visual; y todas estas cosas, que algunos colegas cuestionaban últimamente. Parecía que entender el cartel así, para algunos era algo viejo. Cuando estudiaba hace más de 25 años, un profesor que había sido un gran cartelista me recomendó hacer los bocetos de los carteles tamaño sello de correos, y lo que no cupiera en el pequeño boceto, que no lo hiciera en el cartel a tamaño real, entonces todavía lo hacíamos a mano todo. Todavía trato de cumplir aquello, de este modo se garantiza, que cuando estás muy lejos del cartel y lo ves pequeño (como un sello) puedes verlo bien. El cartel tiene esa función, llegar a los muchos que pasan a cierta distancia, no a los pocos que pasan cerca. Las redes han evidenciado esta necesidad, ya que siempre los vemos estos carteles desde lejos, o lo que es lo mismo, en pequeñito. Yo no hago distinciones entre la calle y las redes.

 

En los carteles aparecen unos textos con un cuerpo de letra pequeño. Casi como un elemento gráfico que ayuda a generar el conjunto. Tú explicas que son fragmentos de noticias de prensa que oías o veías mientras hacías los carteles. Es algo así como una banda sonora, el ruido mediático que nos ha acompañado en el confinamiento. Quizás por ser ruido no se dejan leer por el cuerpo de letra ¿Que función tienen para ti esos textos?

Efectivamente, son las noticias que suenan en medios nacionales e internacionales en el momento en el que los diseño, a veces tienen importancia para entender el cartel y acompaño de un zoom del fragmento para leerlo. Como tengo intención de editar algunos en papel quise que hubiera algunos textos que, casi no formando parte del cartel, estuvieran ahí para entender el porqué de la creación, y que sirviera de recuerdo de la situación, que ya se sabe que la memoria es corta, lamentablemente. Finalmente, también tienen un papel en el diseño, para compensar y equilibrar alguna composición, que ya que se ponen.

 

Tú dices que “A partir de la crisis sanitaria del Covid-19 en 2020, y el confinamiento de los ciudadanos en sus hogares, decido dejar de publicar en redes sociales trabajos o fotografías de proyectos preexistentes, dejo de mostrar trabajos remunerados, tratando de conectar con la situación general, y decido trabajar e improvisar sobre la marcha el rumbo del proyecto”. Pero en realidad no has dejado de trabajar ¿Porque esa decisión?

Supongo que no veía razonable hacer como que no pasaba nada y seguir con la rutina, seguir enseñando, haciendo ostentación de trabajos remunerados, cuando muchos no podían trabajar y la situación era tan preocupante en tantos aspectos. Preferí salir al paso y tratar de conectar con la situación iniciando un camino que no sabía dónde acabaría, retomé el proyecto empezado una año y pico antes y me puse a desarrollarlo sin parar. Decidí que mientras la situación no mejorase no enseñaría nada más, esta semana que la situación empieza a “normalizarse” he vuelto a enseñar trabajos de encargo y he dado la serie “proposters" por concluida.

 

Y, ahora, que parece que mal que bien, el confinamiento acabará, ¿crees que volveremos a diseñar como antes, como si nada hubiera pasado? Es decir, a título personal ¿crees que estos proposters marcaran un antes y un después en tu trabajo?

En mi caso creo que es seguro. Todo lo que se hace, si se hace con cierto interés, si se le dedica un mínimo necesario, te cambia en algunas cosas. Siempre se aprende y se evoluciona con la práctica.

 

El conjunto de carteles y fotografías tienen una narrativa que los une aunque sea de forma sutil. Es casi como un proyecto expositivo. ¿Te has planteado que hacer con ese material a partir de cuándo salgamos de nuevo, sin restricciones?

De momento, lo que me he planteado es editar en grande unos cuantos de los carteles (tal vez en serigrafía), y hacer una pequeña publicación que los recopile todos (Incluso los que no he llegado a enseñar por estar sin acabar de “cocinar"), puede que también incluya las fotos. Todos los años me invento algún proyecto para auto editar, y tal vez este año vaya por ahí la cosa. Ya veremos.