Esther Rico
Área de Espacios
30 de Junio de 2020

Hemos podido comprobar como nuestra casa se ha convertido en un lugar de trabajo además de muchas otras cosas. Nos hemos adaptado como hemos podido y a los ya desdibujados límites de hogar oficina se le ha añadido el de la escuela (a distancia); aún sigo sorprendida de la capacidad de supervivencia que hemos demostrado.

Espero que el teletrabajo este aquí para quedarse, pero con una buena ergonomía y más que nunca con capacidad para conciliar. Mientras la vuelta a las escuelas esta prevista para septiembre, la vuelta a las oficinas para algunos ya es una realidad. Me gustaría creer que después de la experiencia vivida vamos a aprovechar para incorporar a nuestros hábitos lo que nos ha gustado y mejorar. ¿Y nuestras oficinas? Debo confesar que mi productividad aumenta en un espacio de trabajo eso sí, con buena luz natural, con plantas a mi alrededor, con espacios dónde poder concentrarme y otros más relajados en los que sociabilizar, aunque sea a distancia, con mascarilla,… Yo creo que ambas opciones se complementan y pueden mejorar lo que en algunos lugares se asemejaba más a un modelo de fábrica industrial adaptado al openspace

Hampus Berndtson y Nana Hagel

 

La nueva situación que nos pide nuevas distancias, podría solucionarse con establecer turnos, para que los mismos metros cuadrados se adapten a la nueva realidad. Se podría redibujar el layout y aprovechar la entrada de luz natural, espacios más holgados y también particiones del espacio flexibles. Para mi un ejemplo pionero sería el rediseño de la sede en Copenhagen de Space 10 de la mano de Spacecon X.  Sus tres objetivos fueron promover el bienestar físico y mental, la productividad y dar espacio a su plantilla en constante crecimiento.  Una propuesta a caballo entre el open space y los tradicionales cubículos que permite diferentes configuraciones en función de la necesidad del momento. Utilizaron los paneles acústicos de Echo jazz, obtenidos a partir del reciclaje de  botellas PET de un solo uso, para recubrir los cubículos semiabiertos y las cabinas en las que realizar skypes.

Partían de un espacio abierto, pero se dieron cuenta de que esta distribución en lugar de mejorar la colaboración y aplanar la jerarquía hacía lo contrario. Así que dieron prioridad a la salud mental y crearon espacios que pueden mutar y cerrarse para poder concentrarse o abrirse para albergar un evento.

Hampus Berndtson y Nana Hagel