Jordi Blasi
Diseñador Industrial
08 de Septiembre de 2020

En 1908, el chocolatero suizo Theodor Tobler creó una tableta de chocolate en forma de prisma triangular, vertebrando así las distintas porciones. La forma del producto, más allá facilitar el uso durante su consumo, resultaba una forma pregnante diferenciada de cualquier otro chocolate, motivo por el cual a Todler no le resultó complicado conseguir la que sería la primera patente de la industria chocolatera suiza.

Cuando hace unos años su competidor Nestlé intentó patentar la forma del Kit Kat, los jueces desestimaron su petición por considerarlo poco distintivo respecto al arquetipo tradicional de tableta de chocolate. Una forma que se popularizaría a partir del siglo XX, cuando los avances tecnológicos del sector posibilitaron la comercialización del chocolate en estado sólido.

Desde su creación, y a partir de una forma que se convertiría rápidamente en arquetipo, los fabricantes de chocolate han cuidado especialmente aquellos signos distintivos a partir de los cuales poder diferenciar una u otra marca. Inicialmente estas distinciones se elaboraban a partir de relieves con inscripciones incorporados en los propios moldes del producto, pero con la aparición del diseño de packaging, los departamentos de marketing se valdrían esencialmente del soporte gráfico para poder comunicar y distinguirse de sus competidores.

Chocodosis, un diseño de Emili Padrós para Enric Rovira

 

Los atributos formales y funcionales de la tableta de chocolate han ido revisándose a lo largo de los años. Un ejemplo de ello es la propuesta que Emili Padrós planteó en 2004, al diseñar Chocodosis, un proyecto para el chocolatero Enric Rovira, en la que a partir de un juego de geometrías nos propone un singular sistema de dosificación de las porciones.

Chocolatexture, una propuesta sensorial ideada por Nendo

 

Los atributos del chocolate y los niveles de complejidad gastronómica a los que ha llegado la industria de este derivado del cacao, han dado pie también a distintas revisiones formales en las que, a partir de las texturas, poder enfatizar los distintos sabores en nuestro paladar. 

En 2015, el estudio de diseño Nendo presentó en Maison & Objet una colección de 9 tipos diferentes de chocolate. Aun siendo todos del mismo tamaño y composición, cada uno albergaba una forma distinta y con ello, una experiencia sensorial única respecto a las demás. Existen muchos factores que determinan el sabor de un chocolate y el diseño puede resultar un excelente aliado para su exploración.

Chocolatetexturebar, un diseño de Nendo a partir del mundo de las texturas

 

En 2016, Nendo materializaría de una forma más comercial aquella primera propuesta experimental. Chocolatetexturebar integra en una misma tableta hasta doce texturas distintas: Rayas, puntos, cuadros y ondas que esconden una nueva experiencia en la degustación del producto.

Chocolate Pie Chart, una propuesta de Mary & Matt para Chocolate Editions

 

Chocolate Pie Chart está hecho con un 70% de chocolate negro, un 20% de leche y un 10% de chocolate blanco. Así se refleja en su forma de gráfica circular. Una interesante propuesta de los creativos Mary & Matt, fundadores de Chocolate Editions, un laboratorio ubicado en Brooklyn, donde experimentan con el sabor, los colores, las texturas y la ironía.

Chocolate Mail, un diseño de Toby Ng Design 

 

Chocolate Mail son sellos con sabor a chocolate, diseñados para liderar un feliz movimiento de reforma hacia el -no siempre- placentero lamido de los sellos. Con una selección de sabores de chocolate negro, chocolate con leche y chocolate blanco, lamer sellos puede volverse popular e irresistible para aquellos que lo han evitado en el pasado. Cada juego de 24 sellos de primera clase se dispone como una barra de chocolate y se envasa en un sobre del color de su sabor. 

Give me Five, una propuesta de Compeixalaigua para Chocolat Factory

 

Ruth y Xavi integran el estudio de diseño Compeixalaigua. De un workshop organizado por Surido con Chocolat Factory surgió este peculiar bombón con forma de dedal para -literalemente- chuparte los dedos.