Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
29 de Junio de 2020

Desde la abominable muerte de George Floyd, a manos de un policía el 25 de mayo de 2020 en el vecindario de Powderhorn, en la ciudad de Minneapolis, un movimiento global ha surgido. La flagrante injusticia de la muerte de esta persona (al margen de los motivos que llevaron a su detención), ha activado, o quizás mejor dicho reactivado, un movimiento por la igualdad de derechos de la población negra en EEUU. Pero más allá de sus fronteras, el llamado Black Lives Matter (Las vidas negras importan), ha generado un fenómeno que ocurre solo muy de vez en cuando, una protesta global. En este caso, ha sido contra la discriminación racial. Y motivos obviamente no faltan, ni en Estados Unidos ni en la mayoría de países. El racismo se expresa siempre con  más virulencia contra aquella diferencia étnica que tenemos más cercana. En nuestro país, por ejemplo, podemos empatizar fácilmente con la población negra norteamericana pero en cambio, como sociedad, estamos ejerciendo discriminación con la etnia gitana y con la migración árabe o subsahariana, entre otras.

En todo caso, este movimiento global ha tenido una presencia mediática nunca antes vista. Tanto en los medios de comunicación ortodoxos como en las redes, el Black Lives Matter, ha sido protagonista durante días. Ojalá eso signifique un cambio de actitud a nivel individual o colectivo, aunque no soy demasiado optimista al respecto. De lo que quería hablar es de la faceta gráfica de este fenómeno.

Hay 3 grandes grupos de elementos gráficos. El primero, es el de los espontáneos que, sobre todo, han surgido en las protestas y manifestaciones. Estos elementos parecen estar pensados y resueltos de forma urgente pero cumplen una función comunicativa muy efectiva, aparecer en las fotografías de prensa. Las imágenes de las manifestaciones con estos carteles, no solo muestran la dimensión de la protesta sino que “hablan”. Los mensajes se difunden y se expanden por las redes sociales y la prensa. Funcionan como reclamo y al mismo tiempo se hacen virales, como si fueran un hashtag. Así, hemos visto como I can't breathe, el grito desesperado de Floyd, se ha convertido en un grito mundial. Lo mismo ha pasado con Black Lives Matter, No justice, no peace o Say his name. Cuando vemos las fotos, con los manifestantes llevando estos carteles, es como si viéramos un cómic con los “bocadillos” del diálogo.

El segundo grupo es el de las intervenciones en el espacio urbano. Los graffitis han aparecido en paredes y muros de medio mundo. El rostro de George Floyd es uno de los motivos más repetidos. A veces, como en que hay en Barcelona, hecho por el conocido grafitero TVBOY, su figura aparece con unas alas de ángel. Están llenos de simbolismo, quizás muy simple y un poco naïf pero funcionan, porque su mensaje es directo, sin interpretaciones complejas. Poco sabemos de la vida de Floyd, cuando una persona salta a la categoría de símbolo, su imagen se llena de significados que van más allá de ella misma.

 

Una de las intervenciones más impactantes se ha hecho en Washington, donde en la calle que lleva directa a la Casa Blanca se ha hecho un enorme mural en la calzada, únicamente tipográfico, con el mensaje Black lives matter con la coletilla Defund the Police.

Por último, está el territorio digital. Aquí la profusión de imágenes, carteles, eslóganes, etc es descomunal. Bajo el hashtag #blacklivematter podréis encontrar centenares de miles de imágenes. En muchos casos, son fotografías de manifestaciones o graffitis, pero en muchos otros, hay verdaderos trabajos gráficos interesantes. En realidad, desde 2013 ya existía una web para defender los derechos de la población negra norteamericana. Esta web tiene su logo realizado con la tipografía “oficial” del movimiento la Cornestone. A partir de ahí hay una infinidad de aplicaciones.

También podemos encontrar carteles, obra gráfica o piezas de arte visual al respecto tanto de la muerte de George Floyd como de la consigna Black lives matter. Algunas, con una cierta falta de rubor, se venden como piezas de merchandising, desde camisetas estampadas a obra gráfica. En todo caso, forman parte de una ingente cantidad de imágenes que nos han hecho presente el problema de la discriminación racial. Está por ver si está auténtica lluvia de mensajes consigue provocar algún cambio. De momento, en EEUU, ha habido un segundo muerto a manos de la policía y alguna dimisión local pero poca cosa más. En Europa, algún discurso político de buenas intenciones pero sin pasar de ahí.

Incluso Banksy, ha aportado su mirada gráfica, siempre crítica e irónica. Como sabéis, el autor (desconocido) vive en Bristol. Mucho se ha especulado sobre si era o no Robert Del Naja, cantante de Massive Attack, grupo de TripHop de la misma ciudad. Pues bien, en su cuenta de Instagram se plantea que hacer con la peana vacía de la estatua del traficante de esclavos inglés Edward Colston, que acabó en el rio durante una protesta en esa ciudad inglesa. La idea de Banksy no deja de ser innovadora. Según él, se debería de recuperar la estatua del rio, volverla a subir a la peana y añadirle unas cuerdas con figuras humanas estirándola para caer. Así se conmemoraría el día que se derribó y al mismo tiempo, se recuperaría la estatua, para los nostálgicos racistas.