Esther Rico
Área de Espacios
05 de Febrero de 2019

Emmanuelle Moureaux utiliza la superposición de capas creando figuras tridimensionales, en las que el material es el color. Muchas veces insisto en el hecho de que el color es uno de los elementos con los que podemos crear un interior, así que la opinión de esta arquitecta resuena al afirmar que entiende el color como el material principal de sus composiciones, no como algo que se aplica al final.

Se inspira en la primera vez que vio Tokio; esa matriz de capas superpuestas, el color de los neones, pequeños pedazos de cielo,… como si se tratara de una malla densa, profunda.

Busca transmitir emociones a través de los colores. Aplica el concepto a escaparates, cómo los que realizó para de las tiendas BaoBao de Issey Miyake. Mallas de forma triangular a las que aplicó pequeñas variaciones de tono y al modificar el patrón de las perforaciones, generó la sensación de volumen; la idea tras esta intervención era ensalzar el motivo característico de las “tote bag” del diseñador.

También aplica este concepto en la instalación “Color of time”; trata de representar la variación de tonalidades que podemos percibir en el cielo desde la salida del sol hasta su puesta. Más de 100.000 figuras con la forma de los números del 1 la 9, dispuestas en 100 capas y 100 tonalidades. Una manera de representar el paso del tiempo combinando números y color.

Pocos elementos figurativos, superposición y repetición de estos  y el gran protagonista el color es la fórmula aplicada por esta arquitecta. Su trabajo transita entre tres disciplinas arte, arquitectura y diseño, desdibujando sus límites.

Fotografía Daisuke Sima.

https://www.emmanuellemoureaux.com/