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25 de Abril de 2018

El packaging y su efectividad a través del neuromarketing

Las emociones que pueden venderse a través del packaging

De todos es sabido que las panaderías utilizan un ambientados con olor a pan recién hecho para atraer a sus clientes. Las pastelerías lo usan con olor a vainilla. Algunos comercios de moda cambian el perfume que se distribuye en sus comercios para estimular las compras... Todo esto es neuromarketing.

Pues bien, el packaging es capaz de despertar algunas emociones clave en los compradores. Emociones que activan el impulso de comprar. Aunque, antes de averiguar como detonar ese impulso, hay que saber qué emociones o asociaciones llevan a querer comprar un producto.

Percepción de exclusividad

El ser humano es un animal social, pero prefiere distinguirse del resto de los individuos de la especie. Por eso tendemos a comprar cosas que parecen caras. Todavía nos gustan más los productos etiquetados como exclusivos.

En este sentido, el packaging que permite algún tipo de personalización es el adecuado para despertar esta asociación. Envases con ranuras para etiquetas personalizadas se están convirtiendo en tendencia por este motivo. Piensa en esa tienda de juguetes que decora cada artículo con un papel corporativo pero una pegatina con el nombre del niño escrita con una preciosa caligrafía.

El packaging y su efectividad a través del neuromarketing

Emociones puras

El packaging y su gran aliada, la psicología del color, son la combinación perfecta para disparar la intención de compra de consumidores indecisos en lugares como grandes superficies.

Imaginemos a una persona que busca, por ejemplo, un perfume. Hablamos de un perfume para el que no se haya desarrollado un concepto exclusivo o una imagen de marca. El típico perfume de marca blanca.

Dado un expositor que exhiba varios frascos similares de perfume, el consumidor se decidirá por aquel que despierte en él una emoción determinada.

Así, el color amarillo, o ámbar, despierta en el cerebro humano asociaciones relativas a la energía. El color naranja, muy utilizado por restaurantes de comida rápida, nos habla de diversión y alegría. El rojo, que en la comida identifica manjares, se asocia a olores dulces muy agradables. Los colores fríos tienden a relacionarse con la sofisticación y la elegancia.

Y todas estas emociones y sensaciones habrán pasado por la cabeza del consumidor en segundos. Por supuesto, él o ella no habrán sido conscientes de esa pequeña manipulación subliminal. Todo ello vendrá determinado por el frasco. Por el diseño del mismo y por el diseño de la caja.

Hasta este punto el packaging es importante. si deseas profundizar en este tipo de conceptos, te recomendamos nuestro Máster en Diseño de Producto. Saber cómo las decisiones de los diseñadores influyen en nuestras decisiones cotidianas es una experiencia enriquecedora que te dará una nueva perspectiva del mundo. Si eres una persona curiosa y con inquietudes, Esdesign es tu lugar. Ven a vernos.