Esther Rico
Área de Espacios
02 de Abril de 2019

Cuando nos encontramos enfermos esta claro que lo que prima es una buena atención médica. Se trata de momentos de incertidumbre, preocupación, dónde nos sentimos más vulnerables. Si el espacio que nos acoge es aséptico en los acabados potencia esas sensaciones negativas.

Esta comprobado que los pacientes mejoran en entornos que los conecten con el exterior, más humanos. Por no hablar de las personas que los acompañan. El máximo exponente son los hospitales de niños.

Un principio básico es ofrecer un entorno que fomente el juego y que facilite una circulación intuitiva, mediante el uso de los colores; como en el Hospital de Sant Joan de Déu en la que reproducen la forma de animales a escala real, usando diferentes materiales y una gama cromática reconocible de la mano interiorista  Rai Pinto y el despacho de Llongueres Clotet Arquitectes que trabajaron el nuevo vestíbulo del edificio.

Otro es el uso de formas orgánicas, que nos recuerden a la naturaleza y en la medida posible crear aberturas hacía ella, bien sea con habitaciones o zonas de espera con vistas a árboles, plantas, zonas ajardinadas.

En el proyecto del hospital de niños de Copenhagen, del estudio 3xn, dos manos que se estiran para tocar la luz son la inspiración para el edificio; juegan con el vació, huecos por los que entra la luz, visten los interiores con materiales como la madera que conecta nuestro inconsciente con la necesidad de estar en contacto con la naturaleza. Otro ejemplo es el Centro Oncológico de Maggie Oldham cuyo proyecto parece planteado para abrazar el jardín central que tiene como protagonista un abedul.

 

Fotografía: Victòria Gil y Borja Ballbé (Hospital Sant Joan de Deu), Alex de Rijke, Jasmin Sohi,, Tony Barwell (Maggie Oldham) y fotomontajes renders 3XN.