Jordi Blasi
Diseñador Industrial
29 de Noviembre de 2017

El Brutalismo fue un estilo arquitectónico surgido del Movimiento Moderno que tuvo su auge entre las décadas de 1950 y 1970. Entre sus antecesores encontramos a Eero Saarinen y Le Corbusier y posiblemente Londres sea una de las referencias más destacadas de este movimiento. Aunque no todos los edificios brutalistas están hechos de hormigón, este material y las geometrías angulares son algunos de sus aspectos más visibles.

Por lo que respeta al diseño industrial, son muchos los ejemplos de productos en los que fácilmente podríamos establecer conexiones con el Brutalismo, desde los muebles de Dieter Rams para Vitsœ, al trabajo de Superstudio o Studiodada en la Italia del Diseño Radical y Memphis. La contundencia gestual, una cierta agresividad y las geometrías angulares son bien notorias también en algunos diseños de Joe Colombo, Ettore Sottsass o Achille Castiglioni. Incluso algunas de colaboraciones para Tecno de Eugenio Gerli y Osvaldo Borsani, nos trasladan a un universo geométrico y gris.

Pero si el gris entró de lleno en un sector, este fue el de la electrónica de consumo. Los primeros ordenadores personales fabricados en ABS optaron desde sus inicios por un color que se apoderaría del sector a lo largo de unas cuantas décadas. Incluso se incorporó, incomprensiblemente, en productos electrónicos dirigidos a niños como la Gameboy o la NES de Nintendo, sacrificando el recurso del color. El motivo: Su neutralidad y mejor aceptación en combinación con otros materiales y que no percibimos tanto su desgaste cromático. Aunque en realidad, algunas de aquellas primeras carcasas grises se volverían amarillas, a causa del bromo que contenían.