Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
22 de Noviembre de 2018

Hace un montón de años, cuando estudiaba, había una conferencia en mi escuela. Yo no sabía quién era el ponente y al preguntar alguien me dijo: Es un señor con bigote que hace unos logos fabulosos, bueno, dijo algo más castizo pero no hace falta reproducirlo, porque el significado era ese. Así conocí a Josep Mª Mir, corría el año 1989 o 90. 

La manera en que hablaba del diseño me gustó, ni con falsa humildad ni con pretensiones. Era un trabajo, un trabajo serio y lo hacía lo mejor que sabía. Quizás por ser hijo de familia obrera parecía tener muy claro que el era un trabajador de eso que llaman comunicación.  Ya había hecho “Quaderns” con Quim Nolla, un diseño editorial de referencia.

Algún tiempo después haría la mejor identidad de España en la presidencia Europea, una “e” minúscula y con la cedilla de la “ñ”. Era un momento en que se planteo si los teclados tenían que tener la Ñ. Sencillo, sin aspavientos y eficaz. Ojalá esa fuera la imagen que proyectáramos al exterior.

Años más tarde, tuve la oportunidad de trabajar con él, organizando los premios Laus en el ADFAD. Él, estaba en un momento importante de su carrera y aún así dedicaba, por la cara, muchas horas de reunión de y de trabajo a hacer algunos de los mejores Laus que he vivido.

Junto con un grupo de diseñadores y publicistas había fundado SUMMA. Querían ser el Pentagram de Barcelona. Quizás no lo consiguieron pero con los años, SUMMA ha realizado algunas de las identidades gráficas más importantes de este país. No siempre me gustan pero siempre veo el trabajo que hay detrás. Muchas horas y mucho esfuerzo. Intuyo que el sello de Josep Mª Mir está en eso, en tomarse en serio el trabajo y hacerlo lo mejor posible. Mir, se responsabiliza de la conceptualización de proyectos, de la dirección y de la supervisión de los equipos que intervienen en ellos.

Este año, parece que todo ese trabajo le ha llevado algunas alegrías, y algunos disgustos. Como disgustos, esa incomprensible incoherencia del Barça al encargar el rediseño sin consenso. Entre las alegrías, la exposición que los chicos del Blanc Festival le han hecho en “La Sala” de Vilanova i la Geltrú. La muestra llamada "L'art de trascendir el temps. Josep Maria Mir" se puede ver hasta el 6 de enero del 2019.

La última alegría, se la ha dado la publicación Graffica, otorgándole uno de los Premios Gràffica 2018, por, según dice el jurado: Su dedicación durante décadas por hacer buen diseño. Su trayectoria está ligada a la evolución del diseño gráfico en España en los últimos 30 años. Mir no es sólo un experto creador y experimentador de las formas, también tiene una mente lúcida, la propia del estratega, que le permite aportar una visión más amplia a lo que puede ser un simple diseño de branding. Su labor no se centra exclusivamente en diseñar, también es un excelente divulgador y promotor de la profesión, que durante años ha luchado por ponerla en valor y hacer que ésta tenga una posición relevante en la sociedad.

Estoy seguro que este señor con bigotes seguirá ofreciéndonos logos fabulosos o cojonudos, que decíamos en el Rabal de Barcelona de donde salimos los dos.