Esther Rico
Área de Espacios
28 de Mayo de 2019

Las instalaciones de Pareidolia durante el festival de diseño de Clerkenwell y Blurry Venice durante la Bienal de Venecia parecen jugar con nuestros sentidos. Ambas nacen de la percepción de nuestra mente, de los resortes que utiliza para garantizar nuestra supervivencia.

En el primer caso el nombre de la instalación nos habla de la capacidad de asociar imágenes y como la memoria juega a predecir, a ver formas que sólo existen en nuestra imaginación, como cuando ponemos forma a las nubes. Una escultura realizada en Krion, que parece generada a partir de una iteración de patrones orgánicos con ligeras alteraciones; en el ocaso se potencia el efecto con  una iluminación, secuencias programadas de colores, que podría hacernos pensar que estamos asistiendo a un espectáculo de la naturaleza, la aurora boreal.

En el segundo caso la necesidad de ver sin ser vistos, es tan antigua como la capacidad de supervivencia. En esta instalación no tan solo utiliza el agua que hunde Venecia, sino también un inflable que desdibuja la realidad y que hace que nos sintamos en un mundo onírico. Recorrer la instalación tanto por dentro de ese pasillo de formas redondas como por el exterior, hace que los propios visitantes sean protagonistas; casi tanto como las vigas parcialmente sumergidas como la luz del día que se cuela por los ventanales y su reflejo al refractarse en el agua.

 

 

 

Fotografía: Jestico+whiles y Plastique Fantastique

https://www.jesticowhiles.com/news/pareidolia-features-top-on-ajs-must-see-clerkenwell-design-week-installations/

https://plastique-fantastique.de/VENICE-BIENNALE