
Organigrama en una empresa de diseño: claves y diferencias principales
Un organigrama en una empresa de diseño cumple la misma finalidad general que en cualquier otra: mostrar los roles y sus responsabilidades. Sin embargo, tiene algunas características únicas.
Los organigramas son herramientas que forman parte de cualquier organización, ya que sirven para tener una visión clara de su estructura interna. Con ello, gestionar y coordinar equipos resulta más sencillo, porque se ven claramente las líneas de comunicación y autoridad. Sin embargo, cuando se trata del organigrama de una empresa de diseño, hay algunas diferencias que no podemos pasar por alto.
Hoy veremos cuáles son, pero si te gusta este sector de trabajo y quieres ser parte del él ocupando puestos directivos que tengan la creación del organigrama entre sus responsabilidades, te recomendamos cursar nuestro Máster en Diseño y Dirección de Arte. Aprenderás cuáles son las fases del proyecto creativo, el público objetivo y las tendencias de consumo en la ideación, conceptualización y formalización del concepto visual y estético de una marca.
¿Qué es un organigrama?
Un organigrama es una representación gráfica en la que se muestra la estructura jerárquica y funcional que tiene una empresa. Se utiliza para mostrar las relaciones que hay entre los distintos departamentos de la organización, pero también las líneas de autoridad y la responsabilidad de cada persona.
Por tanto, es útil para responder a preguntas como quién reporta a quién, qué áreas están interconectadas en su trabajo o qué funciones específicas desempeña cada departamento. De esta manera, se mantiene una buena organización y los equipos pueden coordinarse entre sí para trabajar y avanzar hacia los mismos objetivos.
El organigrama empresarial es una herramienta muy práctica para la administración de esta, pero también tiene un impacto en la plantilla. Cada empleado puede conocer cuáles son los distintos roles, la relación entre ellos y su contribución para la buena marcha de la organización. Como veremos a continuación, en algunos sectores como el diseño, donde la creatividad y el trabajo en equipo están muy presentes, el organigrama facilita que las ideas se muevan siguiendo una estructura eficiente.
¿Qué funciones incluye el organigrama de una empresa de diseño?
Una vez entendido qué es un organigrama y cómo refleja la estructura interna de una empresa, es importante comprender también cuáles son sus funciones concretas cuando se trata de un estudio o agencia de diseño. Estas funciones clave definen el día a día de los equipos creativos, su grado de autonomía y cómo se coordinan entre los distintos departamentos. En lugar de ser una jerarquía, es una distribución clara de las responsabilidades creativas, técnicas y organizativas.
En los niveles estratégicos, es decir, en el punto más alto, suele estar la Dirección General o Dirección Creativa. Esta se encarga de tomar decisiones relativas al enfoque del estudio, coordina al equipo creativo y valida los proyectos antes de que se entreguen al cliente final. Cuando se trata de empresas de pequeño tamaño, todos los roles pueden recaer sobre una misma persona, que asume también parte de la relación con el cliente.
El siguiente escalón en la estructura organizativa creativa es la Gestión de Proyectos o Project Management. Este departamento es quien se encarga de organizar los tiempos, asignar tareas y supervisar que cada fase va avanzando según lo previsto. Este perfil funciona como punto de unión entre los diferentes equipos y asegura que todos avanzan en la misma dirección.
El núcleo operativo del organigrama lo componen los perfiles creativos: el equipo de diseño gráfico, de ilustración, animación, modelado y renderizado 3D y especialistas en UX/UI, según el tipo de producto o servicio. Cada uno de estos roles en diseño se encarga de una parte concreta del proceso visual. No obstante, lo habitual es que colaboren entre sí de forma continua.
En último lugar, encontramos al equipo de Producción. Este es un enlace entre el cliente y el equipo interno. Se encarga de trasladar las necesidades de aquel, gestionar sus expectativas y de asegurar que se cumplen las fechas de entrega.
Estas funciones del organigrama pueden variar o combinarse según el tamaño o el ámbito de trabajo de la empresa. Pero en cualquier caso, todas son necesarias para que el flujo de trabajo avance y sea eficiente. Es decir, que la parte creativa y la organizativa puedan ir de la mano.
Diferencias entre empresas creativas y estructuras tradicionales
En las empresas creativas, el organigrama no solo cumple una función organizativa, sino que muestra una filosofía de trabajo que se basa en la colaboración, la adaptabilidad y la innovación constante. Por tanto, aunque hay muchos aspectos en él que son comunes a cualquier empresa, con independencia de su actividad o el sector en el que operen, en una empresa de diseño, presenta tres características que son únicas: el enfoque en la flexibilidad, la colaboración interdisciplinaria y la creatividad.
A diferencia de otras industrias que tienden a ser más rígidas y con estructuras lineales, este tipo de empresas creativas tienden a seguir un organigrama dinámico. Es decir, que la comunicación fluye en todas direcciones entre los departamentos.
Por otra parte, en estas empresas sueñe haber roles en diseño que no están presentes en otros sectores. Por ejemplo, los especialistas en tendencias, creativos conceptuales o coordinadores de diseño colaborativo. Con este tipo de roles, se intenta fomentar la innovación y asegurarse de que los proyectos estén alineados con las expectativas del cliente y las tendencias del mercado.
Otra característica diferenciadora es la prioridad que se da al feedback. En una empresa de diseño, antes de que una idea salga adelante, tiende a pasar por diferentes rondas de revisión entre los diferentes departamentos antes de llegar al cliente. De ahí que las interacciones entre las áreas creativas y la gestión de proyectos sean constante.
El mundo del diseño no solo abarca tareas relacionadas con la creatividad. También es necesario estar al mando de los proyectos, supervisar el trabajo de los demás y tomar decisiones estratégicas. Con un organigrama, se facilita conocer quién se encarga de cada tarea y cuáles son las vías de comunicación para que cada proyecto salga adelante. Para ponerte al frente de estos y encargarte también de crear este tipo de herramientas, inscríbete en nuestro máster.