Óscar Guayabero
Área de Gráfico y Web
07 de Junio de 2018

Situado entre Bastille y Nation, en una antigua fundición del distrito 11 de París, el Atelier des Lumières ofrecerá monumentales exposiciones inmersivas. Con 120 proyectores de vídeo y un sistema de sonido espacial, este exclusivo equipo multimedia cubrirá 3.300 m2 de superficies del piso al techo con paredes de hasta 10 metros de alto.

"El papel de un centro de arte es descompartimentalizarse, y es por eso que lo digital debe tomar su lugar en las exhibiciones del siglo XXI. Al servicio de la creación, se convierte en un vector de dispersión formidable, capaz de crear puentes entre las diferentes épocas, amplifican las emociones, y son capaces de “tocar” a un mayor número de visitantes", explica Bruno Monnier, uno de sus fundadores.

La idea inicial es acercar al gran público la obra de artistas plásticos. Para la inauguración se ha creado una exposición inmersiva sobre Gustav Klimt y Egon Schiele en un proyecto dirigido por Gianfranco Iannuzzi, Renato Gatto y Massimiliano Siccardi y la ambientación musical de Luca Longobardi. Hasta el 11 de noviembre, los visitantes podrán meterse de lleno en la escena artística vienesa del siglo XIX gracias al trabajo de estos artistas. Se podrán ver, o mejor dicho transitar entre retratos, desnudos, paisajes del periodo dorado de Klimt -de quien se acaba de cumplir el centenario de su muerte. Ambos artistas pertenecieron a la Secesión vienes, un periodo que revolucionó la pintura vienesa y que allanó el camino hacia la pintura moderna en los albores del siglo XX. En cuanto a la obra de Ego Schiele, muy influenciada por la de Klimt, mostró a finales del siglo XIX una nueva forma de representar la naturaleza y el cuerpo humano.

Lo que hace diferente el Atelier des Lumières es que no muestra las obras originales si no que genera una experiencia audiovisual a partir de esas obras.  45 minutos en los que las imágenes, las luces, los colores, la música y el sonido envuelven al público, uniéndose al atractivo de la ubicación. De esta forma se logra una fusión de tecnología y arquitectura, capaz de dar la ilusión de ser transportados en un viaje increíble a través del trabajo de Klimt y Schiele.

Es probable que los puristas rechacen este tipo de iniciativas. La experiencia  de poder ver en directo los cuadros originales es difícilmente sustituible pero también es cierto que necesitamos nuevos lenguajes con los que acercar el arte a nuevas generaciones. Siempre que la obra esté tratada con respeto y sin caer en el espectáculo banal me parece una posibilidad que no hay que rechazar.

https://www.youtube.com/watch?v=RUMUm4gvkWA